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La Coctelera

SAN MALAQUÍAS Y EL ÚLTIMO PAPA

Luego de la penosa muerte de Juan Pablo II, no hubo medio de comunicación que no difundiera entre sus reportes algún texto o imagen vinculada a las llamadas Profecías de San Malaquías. En ellas, el santo de la Iglesia Católica, entregó una lista de los futuros Papas que gobernarían el Vaticano hasta el fin de los tiempos.

En este contexto, el recientemente elegido Benedicto XVI, sería para Malaquías, y los estudiosos de sus textos proféticos, el penúltimo de los Papas dentro del Vaticano, su sucesor, para ellos, sería el Papa del Fin de los Tiempos, El Papa que tendrá que enfrentar los tiempos del Apocalipsis y luchar contra el propio hijo del demonio, el Anticristo.

¿Pero cuán exactas son estas profecías?

Para los investigadores la exactitud de las frases de Malaquías resultan ser sorprendentes, por ejemplo, tomando en cuenta a los tres últimos Papas, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, el santo dio las siguientes frases:

Flos florum (Flor de las flores) para Pablo VI, Medietate Lunae (De la mitad de la Luna), para Juan Pablo I, y De Labore Solis (De la labor del Sol), a Juan Pablo II.

En cuanto al primero, Flor de las flores, resulta curioso que el escudo de armas de este Papa presentaba tres flores de lis, considerada la flor de las flores, y por si esto fuera poco, Pablo VI, era nativo de Florencia, cuyo símbolo también es este tipo de flor.

Por su parte, la frase referente a Juan Pablo I, “de la mitad de la Luna”, muchos dan cuenta que esta frase quizá se debió a su corto período en el Vaticano, pues duró sólo 33 días en el poder, otros, sin embargo, van más allá, y consideran el lugar del nacimiento de Pontífice Belluna (Luna Bella) y su nombre original, Albino Luciani (Luz blanca o luz lunar), como referencias claras de la profecía.

Por último, Juan Pablo II, considerado por Malaquías como “De la labor del Sol”, muchos aseguran que esta frase se refiere a su incansable labor alrededor del mundo, aunque otros afirman que esto se debe principalmente a que Farol Wojtila nació un día de eclipse y murió otro día de eclipse.

Benedicto XVI

Así mismo, el Papa actual, Benedicto XVI, tiene consigo la frase De Gloria Olivae (De la gloria del olivo), muchos afirman que esta predicción se debe a que Benedicto pertenece a la orden benedictina, quienes reciben el apelativo de “olivetanos”, así también, se dice que Benedicto, nació un sábado de Gloria, el último sábado antes de Semana Santa, por la cual se realiza la Cuaresma, que se inicia el Domingo de Ramos (de olivo).

El último Papa

Para aquellos que consideran como ciertas estas profecías, no cabe duda que el último de los Papas sería el que sustituya a Benedicto XVI, ese último Papa es llamado Petrus Romanus, es decir Pedro el Romano. Su importancia es tal que San Malaquías escribe sobre él una frase que hasta el momento es materia de discusión por muchos investigadores y especialistas.

San Malaquías dice: “In psecutione extrema S.R.E.sedebit. (S.R.E. = Sacræ Romanæ Ecclesiæ) Petrus Romanus, qui pascet oues in multis tribulationibus: quibus transactis ciuitas septicollis diruetur, & Judex tremedus iudicabit populum suum. Finis.”

En español la frase significa: “Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará, Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas [Roma] será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin.”

Para muchos, la imagen de este Papa, Pedro el Romano, es la imagen del Sumo Pontífice que tendrá que lidiar con los problemas del fin del mundo. Otros aseguran que no se trataría de una profecía del fin del mundo, sino, sobre el fin de la Iglesia Católica.

Sea como fuere, para muchos esta profecía está próxima a cumplirse, sobre todo al tomar en cuenta otras profecías como las profecías mayas en donde afirman que el mundo cambiará o terminará el 12 de diciembre del 2012 y la edad del actual Papa Benedicto XVI, 80 años, las posibilidades de conocer el verdadero significado de las premoniciones de San Malaquías estarían próximas a revelarse.

El Libro Perdido de Nostradamus

En 1982 fueron descubiertos por Enza Massa y Roberto Pinotti, dos periodista italianos que estaban inmersos en una investigacion en la Biblioteca Nacional de Italia, los extrańos manuscritos con el título Nostradamus Vaticinia Codex, traducido al castellano como Vaticinios de Nostradamus. Estas profecías de Nostradamus se encuentran catalogadas en la biblioteca bajo el nombre de “Fondo Vittorio Emanuele 307″.

El libro perdido de Nostradamus, como se le ha llegado a conocer, estaba firmado por Michel de Notredame o Nostradamus y había ingresado a la biblioteca en el año 1629 según lo indicaban los registros.El documento aparentemente pertenece al siglo XVII, época en que vivió Nostradamus. El libro perdido de Nostradamus consta de textos e ilustraciones, con un total de 80 acuarelas.

Nostradamus le dejó el manuscrito a su hijo César, que a su vez se lo entregó a un cardenal llamado Maffeo Barbeni, quien “casualmete” años más tarde se convertiría en el papa Urbano VIII.

Nostradamus y el Vaticano

Parte de el libro perdido de Nostradamus se refiere al papado, desde el ańo 1623 hasta nuestros días. En una de las ilustraciones se muestra a un papa gigante con una imagen de la Virgen María en el cual es atacado por un soldado con una cimitarra(espada árabe). El 13 de mayo de 1981 el papa Juan Pablo II, sufrió un atentado por parte del turco Mehmet Ali Agca. Curiosamente la primera aparición de la virgen de Fátima, fue el 13 de mayo de 1917, exactamente 64 ańos antes del atentado al papa. Fue de hecho una insignia de la virgen María la cual aminoró el impacto de la bala.

Nostradamus y las Torres Gemelas

Casi al final de El Libro Perdido de Nostradamus aparece una impresionate ilustración, una gran torre en llamas. Según Enza Massa, la periodista italiana que encontró el manuscrito, esta escena se refiere a lo ocurrido con las Torres Gemelas el 11 de spetiembre de 2001. En otra de las acuarelas se ve una ciudad, pero no al estilo medieval, sino al estilo moderno, y casualmente esa ilustración es muy parecida a Nueva York. En varias centurias Nostradamus reiteradamente hablaba de la Ciudad Nueva.

"Los Oraculos Caldeos" de G.R.S. Mead

Se llama oráculos caldeos a unos textos fragmentarios del siglo II consistentes principalmente en comentarios helenísticos a un único poema misterioso (que pueden haber sido compilaciones de varias fuentes oraculares, a juzgar por los cambios de tema aleatorios) que se cree procede de Caldea (Babilonia). Parecen ser una combinación sincrética de elementos neoplatónicos con otros de origen persa o babilónico. Neoplatónicos posteriores, como Proclo y Yámblico, los tenían en alta estima. El emperador del siglo IV Juliano sugiere en su Himno a la Magna Mater que era un iniciado del Dios de los Siete Rayos, y un adepto de sus enseñanzas. Cuando los Padres de la Iglesia Cristiana y otros escritores de la Antigüedad Tardía aluden a «los caldeos», se refieren probablemente a esta tradición.
Un análisis de los oráculos caldeos demuestra una similitud con las enseñanzas gnósticas de la época: apasionadas emanaciones se inician del Primer Intelector Paternal transcendental, del que el Segundo Intelecto, el Demiurgo, comprende el cosmos así como a sí mismo. Dentro del Primer Intelecto, un Poder femenino llamado Hécate es, como Sofía, la mediación Mundo-Alma. En la base de todo está la Materia creada, hecha por el Intelecto Demiúrgico. La materia más alejada del Dios Altísimo (el Primer Padre o Intelecto) era considerada una densa cáscara desde la que el alma iluminada debe surgir, desprendiéndose de sus prendas corporales. Se recomienda una combinación de conducta ascética y ritual correcto para liberar el alma de la reclusión y las limitaciones de la materia, y para defenderla contra los poderes demoníacos que acechan en algunos de los reinos entre los Dioses y los mortales.

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"El evangelio de Judas"

"El evangelio de Judas"

¿Qué pasaría si descubrimos que Jesús organizó su propia ejecución? Uno de los hombres más odiados de la historia nos muestra una nueva versión de los últimos días de Cristo. Vea en exclusiva la revelación de uno de los hallazgos más controvertidos del momento.
Uno de los descubrimientos más importantes en arqueología bíblica nos ofrece una nueva versión sobre la traición a Jesús.
¿Qué pasaría si redescubrieran un antiguo evangelio que brinda una perspectiva radicalmente opuesta del hombre que la historia describe como el peor de los villanos?
Reportaje y Evangelio
http://video.google.com/videoplay?docid=2032453652185516011

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"Libro de Nod"

El libro de Nod es la Biblia de los vampiros, en él se relatan los orígenes desde Caín hasta nuestros días.Según una suerte de leyenda vampirica, se cree que el primer vampiro fue Caín, el tercer ser humano, el que mato a su hermano Abel. Según el juego, los arcángeles lo condenaron a vivir por siempre, privado de la luz del sol, y a beber siempre sangre.

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Codex Gigas, los enigmas de la Biblia de Satanás

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El código del diablo

Existen muchos manuscritos medievales que ha día de hoy, y tras numerosos estudios, continúan siendo un verdadero enigma para muchos. Sus contenidos, sus ilustraciones y su historia son sinónimo de misterio. Hablamos hoy del más grande de todos ellos, el conocido como Codex Gigas, “libro grande en latín”, también conocido como “código o biblia del diablo”.

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Características del manuscrito:

Lo de “libro grande” es un título de lo más acertado, ya que el Codex está considerado como el manuscrito más grande conservado de la época. Sus dimensiones son impresionantes; 92 x 50,5 x 22cm. Contiene 624 páginas iluminadas con tintas roja, azul, amarilla, verde y pan de oro. Entre los textos variados se incluyen un buen número de ilustraciones recreadas con tremenda maestría. Su peso, nada menos que 75 kg.

Se encuentra en un estado de conservación excelente y conserva la unidad estelística con la que fue creado. De su interior faltan algunas páginas, que en algún momento de la historia fueron arrancadas, ignorando el contenido que pudieran tener.

El enorme tamaño está en consonancia con el de las Biblias que se manufacturaban en Europa en los siglos XI y XII, con su tamaño, los papas reformistas pretendían poner de manifiesto la importancia de los sagrados textos.

A menudo, estas valiosas Biblias o manuscritos eran regaladas a las iglesias o monasterios por sus poderosos mecenas como medio para indicar su condición, o bien eran regalos de obispos que querían defender su poder y hacer hincapié en la importancia de la fe en tiempos difíciles. Su enorme tamaño los reducía a uso de atril, posiblemente para uso en el refectorio monacal para las lecturas a la hora de comer o en el prebisterio de la iglesia para los servicios del día. No están considerados como libros litúrgicos, pero si que podrían ser complementarios.

El Codex Gigas se podría considerar como el último gran manuscrito de estas características, ya que en las fechas en las que fue creado comenzaban a aparecer en París las Biblias de pequeño formato y un solo volumen, que acabarían por resultar bastante más prácticas que estos gigantescos pliegos.

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Origen del Codex Gigas:

El manuscrito llamó la atención de todo aquel que conocía su existencia desde el primer día en que fue expuesto. La ilustración del Diablo entronizado en una de sus páginas fue lo que le valió el famoso apodo de Biblia del Diablo.

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En la época medieval el manuscrito figuraba entre las maravillas del mundo y se le atribuía un enorme valor material. La autoría del pliego se le otorga al monje Herman el Recluso del monasterio de Podlažice, aunque este es un dato bastante confuso y en realidad no se sabe a ciencia cierta quien escribió e ilustró sus pergaminos.

Una nota en el interior de la portada, de finales del siglo XIII, apunta a que ciertamente, el manuscrito fue creado en el monasterio benedictino de Podlažice. Más tarde, éste monasterio que pasaba por dificultades económicas, empeñaría el manuscrito al monasterio cisterniense de Sedlec. Más tarde, sería comprado de nuevo por los benedictinos, pero esta vez en el monasterio de Břevnov, financiando la compra el arzobispo de Praga, por encontrarla ajustada a derecho a apropiada para el tesoro de su orden. En todos los casos, el manuscrito siempre se encontró en sus orígenes dentro de la provincia de Bohemia, en la República Checa.

Allí estuvo hasta que en 1594, Rodolfo II, gran amante de cualquier obra enigmática, transfirió la obra a su colección personal en el castillo de Praga. Medio siglo más tarde, tras la Guerra de los Treinta Años, el castillo fue expoliado por el ejército sueco y el libro, junto a muchos otros tesoros, pasaron a formar parte de la colección de la Reina Cristina de Suecia. Desde entonces se encuentra en ese país, primero en la biblioteca real y más tarde, desde 1877, en la biblioteca nacional de Suecia, en Estocolmo.

Durante el paso de los siglos, y muestra de la atracción que ejercía el manuscrito, muchos incluyeron en él sus firmas, como los típicos “Yo estuve aquí”, de los baños públicos. Se encuentran inscripciones de los siglos 16 y 17, en incluso se pueden encontrar los nombres de Josef Pečirka y Beda Dudik, dos estudiosos checos pioneros en el estudio científico del manuscrito.

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Contenidos del Codex Gigas:

Su contenido, sin duda, es lo que hace de este manuscrito un volumen especial, único y enigmático, alejándolo de las biblias típicas manuscritas de la época.

El Codex incluye, entre otros muchos temas:

El Antiguo y Nuevo Testamento.

Traducciones latinas de Flavio Josefo, Antiquitates Iudaicae y  De Bello y ss Iudaico, trabajos sobre la historia de los Judios.

Las etimologías enciclopédicas de Sevilla, en veinte libros, de Isidoro.

Ocho libros médicos. Los primeros cinco de origen griego o bizantino, que bajo el título de Ars medicinae fueron lectura obligatoria para estudiantes de medicina en el sur de Italia a partir del siglo XII. Al final estos libros se convirtieron en textos de medicina en toda la Europa medieval.

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Los otros tres tratados médicos se dedican a la medicina práctica y fueron escritos por Constantino el Africano, que fue monje benedictino sobre la mitad del siglo XI en Monte Cassino, suponiéndose traducciones de éste de otra serie de escritos médicos árabes.

Tras el final del Nuevo Testamento se encuentran sus famosas ilustraciones, una de la Jerusalén celestial y, enfrente, la del famoso diablo.

En páginas siguientes se encuentra una confesión de los pecados y una serie de conjuros escritos en gran formato.

La Crónica de Bohemia, escrita por Cosmas de Praga.

La Regla de San Benito.

Calendarios.

Listas de nombres, presumiblemente de los miembros o benefactores de la comunidad monástica local.

Santoral y Esquelas.

Todo esto, mezclado con textos cortos de antiguas historias, curas medicinales y encantamientos mágicos. Un peculiar puzle que recogió en su día los textos más importantes en varias materias, junto con fechas y nombres, para convertir el manuscrito en un ejemplar único.

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La leyenda de la Biblia del Diablo:

A parte de la ilustración antes mencionada de Satanás en una de sus páginas, la verdadera leyenda que siempre ha acompañado al manuscrito cuenta que el supuesto monje Benedictino al que se le atribuye la obra, fue condenado a ser emparedado vivo por un grave crimen y, para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental y única que todos alabarían y que llenaría de honores al monasterio y, si eso fuera poco, la ciclópea obra sería escrita por él en tan solo una noche.

Los monjes permitieron al atrevido escriba llevar a cabo su imposible tarea que, a la mañana siguiente, presentó su gigantesco libro acabado y reluciente.

Nadie podía creer que tan magna tarea hubiese podido ser realizada en tan corto periodo de tiempo y no se tardó en rumorear que el joven monje, para cumplir su promesa, había solicitado la ayuda del mismísimo Satanás, y que fue éste y no el escriba el que escribió todos y cada uno de los caracteres del manuscrito.

Mito y leyendas, lo cierto es que el Codex Gigas ha conservado su poder de atracción hasta día de hoy. De un precio incalculable, ha sido codiciado por muchos y los intentos de robo se han repetido a lo largo de la historia. Temor y obsesión, quien sabe si con algún mensaje oculto o sobrenatural que todavía permanece allí, esperando a que algún avezado lector se atreva a descifrar las auténticas palabras del Diablo.

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Tejido por Sinuhé

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Fuentes:

http://www.kb.se/codex-gigas/eng/

http://es.wikipedia.org/wiki/Codex_Gigas

Ver Codex Gigas en alta resolución AQUÍ

DA VINCI-Claves Finales

  • NOTA DEL COPISTA : Esto esta Extraido del excelente libro DA VINCI,EL CODIGO SECRETO por ANDRES,GARCIA CORNEILLE y de verdad que no suelo recomendar que compren libros,pero este vale los 4 o 5 Euros de su precio y no debe faltar en su biblioteca,se los recomiendo y esta clase de autores merecen verse recomendados.aquí solo puedo exponer una pequeña parte de su obra,que explica algo mas del esoterismo y mucho sobre la polemica vida de Leonardo Da Vinci.
  • Respecto a este tema,habra mas...por supuesto,de a poco ire acercando el material y difundiendolo,como este que es EXCLUSIVO y que te pedimos que COMPARTAS SIN FINES DE LUCRO...En algun tiempo,hablare algo sobre Da Vinci y dare mis reflexiones,mientras tanto es un orgullo presenatar a un estudioso de Filosofia,Historia del arte y Misterios de Oriente,en una obra CERCANA A LA DE UN INICIADO y diferente de las opiniones conocidas en los medios CARACTERIZADAS POR LA IGNORANCIA DEL FANATISMO y por el ACICATE DEL DINERO Y LA PRESION,que los PODERES ESTABLECIDOS ESGRIMEN PARA DEFENDERSE como puede verse hasta el hartazgo en los medios de comunicacion que manejan...

1-APOCRIFO,NO ES FALSO-GNOSIS OTRA VISION DE LA REALIDAD :

Introducción a una forma secreta de conocer la realidad

El lector se habrá preguntado muchas veces quién es y en qué universo vive.También, habrá sospechado que muchas veces le habrán contacto irrealidades para convencerlo de que las cosas fueron de una manera cuando fueron de otra.

Más de una vez, habrá comprendido a medias que aquello que le dijeron que era la realidad era en verdad una gran mentira, tejida a propósito con el fin de confundirlo para que toda su vida sirviera, sin quererlo, a fines e intereses que no eran los suyos.

Más de una vez, habrá percibido que buena parte de la historia le había sido ocultada, tergiversada, como fruto de una gran conspiración. Sin embargo, el solo pensamiento entocado en la posibilidad de que esto sea lo cierto produce un vértigo insoportable, pues si la idea de la realidad que tenemos resulta ser mentira, ello atenta contra nuestra misma noción de identidad, esto es, nos despoja de nuestra propia noción respecto de quiénes somos y dónde estamos.

En ocasiones, se impone adoptar una actitud valiente y arrostrar los peligros de que todo aquello en lo que creíamos se vuelva cenizas, para tener que vernos cara a cara con una verdad diferente, que aunque tenga una cara terrible cuando la vemos por primera vez, no dejará de ser por ello la verdad, al menos, la verdad como podamos comprenderla.

Si hilamos fino en la relación entre varios hechos de la historia y la comprendemos, habremos ganado algo de certidumbre y comprendido mejor -esta vez, en serio- quiénes somos y dónde estamos.

Las claves para esa comprensión suelen ser arduas de rastrear y se necesitan muchas horas de estudio y a veces la mayor parte de tina vida para acercarse a la comprensión que buscamos.

Este libro contiene algunas de esas claves, facilitadas al lector para allanarle el camino hacia la meta que busca: saber dónde está, en qué universo, y en definitiva, quién es en realidad. Los códigos secretos no son una metáfora, una fabula, una manera de decir una cosa por otra: los códigos secretos son el testimonio de la realidad que se quiso escamotear tantas veces, a fin de confundir a la humanidad respecto de su verdadera identidad.Aquella que debe conocer, aunque le resulte aterradora a algunos y hasta enloquezca a otros con sus detalles estremecedores.

La biografía de un iniciado en las verdades ocultas, como el maestro Leonardo Da Vinci, guarda una estrecha relación con un hilo conductor que se verá que viene desde los orígenes mismos de la humanidad y se continúa hasta nuestros días. Para bien o para mal de quien sea, hay verdades que deben ser reveladas y el momento bien puede ser éste... En este libro el lector verá que las facetas más ocultas de las creencias de la humanidad se entroncan con los movimientos políticos y económicos más insospechados, que las sectas ocultistas del pasado tienen una vigencia tan actual como las noticias que puede leer en el diario de esta misma mañana y que, en definitiva, el pasado, el presente y el futuro, vistos desde otro lugar, conforman un paisaje único que lo tiene también por protagonista, ya que ningún hombre del pasado y del presente -mucho menos del futuro- pudo ni podrá escapar de la trama secreta que se esconde detrás de los acontecimientos más trascendentes -y aun de los entendidos como más insignificantes- que contiene la historia (le la humanidad, desde sus comienzos hasta la aparición misma de Nuestro Señor Jesucristo y, después de él, hasta la actualidad.

2-ARGUMENTO DEL CODIGO DA-VINCI DE DAN BROWN

¿Qué es el Códido Da Vinci?

El Código Da Vinci, la obra maestra de Dan Brown, tiene un argumento atrapante que no deja de sentar un preocupante interrogante en nuestras creencias sobre lo que fue real y lo que no en la historia que nos contó la cultura desde la misma infancia, referente al destino de Cristo desde el mismo momento en que fue condenado.

Se trata de una novela de éxito mundial, basada en una trama inquietante. La misma es la siguiente: un viejo conservador del museo del Louvre, en París, muere asesinado, pero antes de expirar deja una serie de pistas distribuidas de un modo que trasunta que fue realizado adrede. Su nieta Sophie y un investigador norteamericano abocados a develar el enigma de la desaparición del conservador del museo, se percatan de que el abuelo trataba de dejar un mensaje revelador no de la identidad de su asesino, sino de las evidencias de un formidable secreto. El anciano era miembro de una antigua secta ocultista llamada El Priorato de Sión, que durante muchos siglos se encargó de custodiar ese extraordinario enigma. Su revelación constituye la evidencia de una diferencia respecto de las creencias unánimemente aceptadas hasta ese momento por la mayoría de los hombres. Desde luego, el Vaticano habría dedicado una buena parte de sus esfuerzos, durante casi dos mil años, a conservar oculto ese secreto.

El secreto, terrible por sus implicancias para las creencias más acendradas de Occidente, es que Jesús estuvo casado con María Magdalena, quien estaba embarazada cuando Cristo fue crucificado. El secreto se mantiene vivo gracias a una secta conocida como El Priorato de Sión. Este priorato es también el guardián de la verdadera fe en Jesús y María Magdalena, basada en la teoría del sagrado principio femenino. La novela, por tanto, consiste en una carrera por encontrar el Santo Grial. Pero en vez de buscar el cáliz de la Ultima Cena lo que se busca principalmente son los restos de María Magdalena.

Sophie, la nieta del asesinado conservador del museo del Louvre, y el restaurador norteamericano comenzarán una competición en la que la Iglesia será su rival, representada en la figura de un albino, miembro del Opus Dei, que recibe indicaciones de un obispo y de un misterioso Teacher. Correrán detrás de las pistas codificadas que el abuelo de Sophie fue dejando. Es un gran rompecabezas que les llevará desde los bancos de Zurich a la iglesia del Santo Sepulcro, y de la Abadía de Westminster a las pinturas de Leonardo Da Vinci. La historia de Da Vinci consiste en que parece que plasmó su devoción al Santo Grial Femenino en la representación de la Ultima Cena. La interpretación de estas claves dejadas por uno de los más grandes genios del Renacimiento Italiano, Leonardo DaVinci, dará cuerpo e intriga a esta novela inquietante, que es un best seller mundial de nuestro tiempo.

3-LA OTRA REALIDAD QUE ASOMA EN EL CODIGO :

EL ÉXITO DE EL CÓDIGO DA VINCI:

UN ACONTECIMIENTO NO CASUAL

"Si el ciudadano común pudiera relacionar todos y acceda uno de los hechos que lee en el periódico, cada mañana, y pudiere ver claramente la referencia a lo mismo que ellos guardan, sencillamente se volvería loco" ([LP Lovecrafl; Los Mitos de chtulhu)

Cada ser humano de los que habitamos la Tierra, desde el comienzo mismo de la civilización, necesitamos para vivir algunas cosas de las que no requieren los animales ni las plantas. Estos precisan para conservar la existencia de alimento y agua, en cualquiera de sus formas, pero nosotros tenemos menester de algo más. Esto sucede así porque somos criaturas mucho mis complejas que las plantas y los animales. Nosotros, hasta donde conocemos, somos los únicos seres capaces de interpretar la realidad no como el exclusivo momento presente, sino también capaces dle entender -en la medida de las capacidades de cada individuo- la porción de pasado y de futuro que podemos imaginar. Ello, aun en el caso del menos imaginativo de nuestros congéneres, es una necesidad vital.

En toda edad, los seres humanos necesitamos comprender el inundo, la realidad donde nos encontramos, pues la condición humana es necesariamente la condición de un

ser vivo que precisa saber dónde se encuentra, de dónde proviene y hacia dónde va.

Es por esta necesidad básica que no poseen los otros organismos vivos fuera de nuestra especie, que necesitarnos forjarnos una imagen del mundo.

Esta imagen del mundo -la imago mundi de la que hablaban los sabios antiguos- está creada por la información que nos proporciona lo que nosotros mismos, como individuos, alcanzamos a comprender de nuestro entorno imnediato:las personas con las cuales habitualmente nos relacionamos, primariamente nuestra propia familia, las relaciones que establecemos en nuestro vecindario, nuestros afectos y nuestros enconos, nuestras preferencias por tales y cuales personas, las razones que nos damos para amar u odiar, o bien permanecer indiferentes ante tales y cuales sujetos.

La anterior es una escala muy mínima, que hace sin embargo a nuestra esfera más sensible.

Hay una escala mayor, de ninguna manera menos capaz de influir en nuestra vida y nuestro estado de ánimo. Está compuesta por aquellos círculos de relación de los que también formamos parte, que se nos presentan a la imaginación como más abstractos, pero que, a poco que les prestemos atención, vemos que operan poderosamente sobre nosotros, aunque de tina forma menos perceptible que la que ejerce un familiar nuestro o nuestro molesto vecino inmediato.

Se trata del aspecto más amplio de la comunidad global donde vivimos. Estamos hablando de las relaciones mucho menos evidentes que guardamos con la comunidad que nos alberga a nosotros, a nuestra familia y a todas las personas que viven en nuestro mismo vecindario. Se trata de nuestra ciudad, nuestro pueblo, nuestra aldea, según el caso de cada uno.

Y este sistema del que formamos parte, sin quc mneditemos quina ni una vez en toda nuestra vida en ello, está contenido en un sistema aún mayor, que es el país entero que conformamos con todos sus habitantes.

Muchos de nosotros sabemos qué son las mamushkas, esas muñecas rusas que contienen dentro otra muñeca igual, que a su vez contiene otra, dentro de la cual hay otra más, que a su vez guarda otra igual, aunque más pequeña, en su interior.... Yo tengo en este cuarto donde escribo estas consideraciones sobre Leonardo Da Vinci, una mamushka dle casi un metro de altura, que contiene 79 mamushkas más en su interior, una dentro de otra. Bien, de la misma forma que la gran mamushka que ahora estoy mirando cuando alzo la vista del teclado de esta computadora, este sistema que se multiplica desde nosotros hasta el planeta mismo que ocupamos, contiene sistemas y sistemas similares, pero cada vez más grandes, a partir de la primera mamushka, la más pequeña, que viene a ser como el individuo que somos todos y que está escondido en el interior.

Yo sólo veo la gran mamushka que las contiene a todas, que es la representación aquí, en esta relación que estamos haciendo, del resultado final de la suma de todo lo que contiene su interior: -los sistemas cada vez más grandes, las mamushkas que contienen más sistemas dle relación entre partes cada vez mayores, hasta llegar a la única imagen dle casi un metro de alto que tengo ante mí. Esta gran mamushka representaría lo que se da en llamar el sistema social mundial total. Con este nombre designamos a la suma de relaciones que, van desde el individuo con su entorno familiar inmediato -segunda mamushka- el del individuo y su familia con su vecindario -tercera mamushka- el de su vecindario con todos los vecindarios de la ciudad -cuarta manuashka- y así sucesivamente. Hablamos de ochenta mamushkas en total, hasta llegar a la que veo, la más grande. No nos tenemos que olvidar de que cada mamushka -a partir del único individuo que somos cada uno de nosotros, la más pequeña y la inicial- contiene no sólo la relación de cada grupo de individuos que representa entre sí, sino también la relación que ese individuo que somos guarda con el conjunto.

Lo único que veo es la gran mamushka, el sistema social mundial total, pero sé, aunque no pueda ver las otras 79 mamushkas, que todos los otros subsistemas están guardados en su interior, hasta llegar al individuo que todos somos, el que está en el centro de todo este conjunto.

Para el individuo, de quien emana -por así decirlo- todo el conjunto, es tan difícil imaginarse la realidad concreta de la última mamushka que yo veo como para mí -aunque sé que está allí- imaginarlo a él.

Sin embargo, tanto el sistema social mundial total como el individuo existen concretamente.

Para el individuo encerrado en el sistema mundial total, lo que le suceda al conjunto -por ejemplo, si golpeo la superficie de la gran mamushka final, el eco le llegaría muy apagado, casi inaudible- será algo casi imperceptible. Le llegará un eco muy apagado.

Por su parte, a la superficie del sistema social mundial total le pasará lo mismo si, por ejemplo, el individuo contenido en su interior estalla, por causas cualesquiera: yo apenas oiré, contemplando la superficie del gran sistema, lo que pasa en lo más hondo de su interior, en el espacio más minimo de todos, el que ocupa el individuo.

Sin embargo, si algo le sucede al conjunto de estas muñecas encerradas las unas dentro de las otras, el cambio las afectará a todas. Por ejemplo, si inclino a la gran mamushka, todas las mamushkas contenidas en su interior -todos los subsistemas de relación que se establecen a partir del individuo- se inclinarán según el mismo patrón de inclinación que yo le de a la gran mamushka. Si la inclino en un átlgulo de 45 grados, el individuo representado por la más pequeña de las mamushkas en su interior tendrá exactamente el mismo ángulo dle inclinación que la última mamushka y todas las intermedias.

Si tumbo de lacio a la gran mamushka, del mismo modo estarán tumbadas sobre su lado todas las que contiene.

Esto quiere decir que hay acontecimientos capaces de mover el ángulo del conjunto del sistema social mundial total, del mismo modo que lo hago yo al tumbar a la gran mamushka.

Ahora retomemos el punto inicial, cuando hablábamos de las necesidades extras de nuestra especie, los hombres.

Decíamos que los hombres necesitamos un punto de referencia para saber dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Con estas tres nociones armamos nuestra imagen del mundo, que en definitiva es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ya que somos también el lugar donde estamos, el lugar del cual venimos y el lugar adonde vamos.

Si cambia ese punto de apoyo, como el punto de apoyo de la gran mamushka, todo el conjunto es el que cambia.

Esto quiere decir que la imagen del mundo que tenemos cada uno (le nosotros es nuestra parte más sensible,aquella que determinara quiénes somos y donde estamos vi

viendo. Cualquier cambio en este punto afectará al conjunto y también al individuo que somos.

Los cambios son inevitables, pues son una ley misma de la naturaleza: todo lo que existe tiene por destino nacer,cambiar, transformarse y al hacerlo, desaparece lo que es

taba antes en un lugar y con unas características determinadas.

La mamushka que estaba de pie ahora está acostada, al go en ella ha variado, aunque sigue siendo casi la misma mamushka, cuando la miro ahora me parece diferente. Se

operó un cambio en ella, un cambio de posición. Mi mano ocupó el papel modificador de lo real, de la misma forma que unas fuerzas hacen moverse de posición a los planetas, que

cambian continuamente de lugar en el sistema solar y en todo el universo, mi mano ha cambiado de lugar al sistema social mundial total representado por la mamushka.

De la misma forma cambian nuestras apreciaciones sobre la realidad que nos rodea, en una infinita evolución de nuestros puntos de vista. El conjunto de los subsistemas que guarda la gran mamushka "sienten" de un modo diferente su relación con el espacio después de la modificación que le imprimió a su conjunto mi mano, un agente natural, en esta representación, de los cambios dinámicos que continuamente ofrece la realidad.

Del mismo modo, los hombres de cada época han sentido los cambios de la realidad, dando cuenta ele cada uno de esos cambios en la medida de sus posibilidades.Algunos los han percibido antes y otros después, pero todos estuvieron comprometidos con ese cambio y ninguno dejó de sentir los efectos de los mismos.

El grado de percepción que tenemos los hombres de los cambios varía grandemente de un individuo al otro. La mayoría, adhiere a las concepciones que crea el conjunto, pues ello les da una pertenencia a algo, una identidad: el papel de las minorías que creen otra cosa nunca fue grato y la mayoría de las veces, si indagamos un poco en lo que se refiere a testimoniar con riesgo ele la misma persona lo que comprendemos de los cambios que sufre el sistema social mundial total, bastante peligroso.

Hay urja parte de la humanidad deseosa ele insistir en que la gran mamushka no ha cambiado nunca de posición, a fin de seguir ocupando la misma posición que tenía antes del cambio, y está dispuesta a sacrificar cualquier cosa con tal de mantener a todos aferrados a la misma imagen del mundo anterior.

Aquellos que ven lo que sucede en el conjunto, en la gran mamushka, corren gran peligro, pues la mejor salva guarda de los que se benefician con la visión equivocada de la mayoría, la que insiste en que la mamushka no ha cambiado de posición, es que la mayoría siga pensando lo mismo y sostenga así su imagen de mundo, la más beneficiosa para sus intereses.

Sin embargo, algunos hombres se han animado a arriesgar sus propias vidas en pro de mostrar cómo estos cambios han actuado y actúan sobre el conjunto de la humanidad. Poclemos dividirlos en dos categorías: los exotéricos y los esotéricos.

Los exotéricos son aquellos que han actuado directamente sobre la realidad, corriendo todos los riesgos que esta actitud comporta, mientras que los esotéricos son aquellos que lo han hecho desde las sombras, no pocas veces siendo los mentores y maestros de los que han desplegado su acción en el mundo, arrostrando todos sus peligros.

El libro de Dan Brown, El Código Da Vinci, desde el argumento de una ficción pretendida -encabeza la lista de libros de ficción en todo el mundo- revuelve una cuestión sustancial que tiene que ver con cuanto de firme y sólido aprendimos todos en Occidente respecto de la cuestión de la vida y obra de Nuestro Salvador, Jesucristo, concebido en el texto de Brown (le un modo muy diferente a lo que nos ha enseñado el dogma oficial al respecto. De alguna forma,ha tumbado la mamushka, para tener una acción tan sacudidora en el conjunto. La pregunta actual al respecto socava las mismas bases de Occidente, tal cual lo conocimos: ¿Y si El código Da Vinci fuera verdad?

En las siguientes páginas veremos no sólo el desarrollo de este interrogante inquietante, sino también quién fue Leonardo Da Vinci, y cuál fue su legado -y el de la tradición que él encarnó- para este dubitativo siglo XXI, que duda de las versiones de su pasado tanto como de los augurios sobre su futuro.

La gran pregunta, referida al código secreto y a la misma personalidad de Da Vinci, estriba en responder a lo que sigue: ¿Fue el gran artista plástico, arquitecto, ingeniero, protegido de reyes y de papas, un gran maestre de una secta anterior incluso al cristianismo? Conociendo su vida y obra, así como el desarrollo de la humanidad hasta su época y aun después, hasta la nuestra, es como lograremos comprender los hilos que llevan al intento de una respuesta. Mientras tanto, antes de asomarnos a estos directos interrogantes, sepamos un poco más sobre quiénes eran los gnósticos, la secta a la que probablemente haya pertenecido, en sus

facetas más secretas, el genial Leonardo Da Vinci.

4- QUIENES FUERON LOS GNOSTICOS ?

¿Quienes fueron los gnósticos?

Mientras se producía el lento arreglo entre la clase de los que tenían el poder militar y político y aquellos que tenían el poder sobre las creencias de los pueblos simples, una categoría distinta de creyentes se había ido gestando, paralela a la última de las clases dominantes, la de los sacerdotes de Osiris, en Egipto, la de los antiguos dioses grecorromanos, en el sur de Europa.

Se trataba de una casta de iniciados que tuvieron contacto entre sí, a través de los peregrinos que iban en busca de conocimiento hacia el Mediterráneo, a cuyas orillas se habían gestado los grandes centros de conocimiento.

Cuando comenzó la era cristiana, estos iniciados no dejaron por ello de prosperar, dividiéndose en diversas sectas, pero permaneciendo en la historia.

El nombre general que les damos es el de gnósticos, que equivale por sus raíces griegas a hombres de conocimiento.

Uno de sus desprendimentos, en Occidente, recibió este nombre y a través de él identificamos por lo general a los gnósticos de Europa.

Los gnósticos, entendidos como queda dicho en el párrafo anterior, los gnósticos de Occidente, perduraron durante los tres o cuatro primeros siglos de la Era Cristiana. Se consideraban seguidores de las tradiciones de los antiguos cultos de Egipto, de Babilonia, de Grecia y de Roma.

De la síntesis de aquellas antiguas creencias habían elaborado una doctrina, la gnosis, que interpretaba que las secretas decisiones de la deidad podían ser conocidas por el hombre y que aún éste podía contribuir a que ellas se plasmaran en la realidad, ayudando a concretarlas. Puede decirse que esa actitud consistía en la convicción de que el conocimiento directo, personal y absoluto de las verdades auténticas de la existencia es accesible a los seres humanos. Mas la obtención de tal conocimiento debe siempre constituir la suprema realización de la vida humana.

Ese conocimiento o gnosis era entendido como un saber filosófico de la verdad, un conocimiento que aparece en el corazón de forma misteriosa e intuitiva, siendo por lo tanto llamado, en por lo menos una obra gnóstica (El Evangelio de la Verdad), la Gnosis cardias, o conocimiento del corazón.

Se trata de un concepto que es al mismo tiempo religioso y marcadamente psicológico. Según él, la idea sobre la vida consiste en una transformación y una visión interior; en

suma, un proceso ligado a la psicología profunda.

Si pasamos a considerar a los gnósticos como los padres de la psicología profunda de la actualidad, tórnase inmediatamente clara la razón por la cual la práctica y la enseñanza

gnóstica de forma radical difería de la práctica y de la enseñza de la ortodoxia cristiana y judaica. El conocimiento del corazón, en favor del cual los gnósticos se empeñaban no

podía ser adquirido por medio de un pacto con la deidad, a través de un tratado o alianza que garantiza bienestar espiritual y físico al hombre a cambio del cumplimiento de un conjunto de reglas.

No se podía acceder a la Gnosis -el conocimiento de la verdad- por la mera creencia en que la actitud de sacrificio de un hombre divino en la historia pudiese aliviar la carga de culpa y frustración de los hombres y asegurar bienaventuranza perpetua, por fuera de los límites de la existencia.

Los gnósticos entendían que los principios éticos correspondientes a un cierto tipo de personalidad necesitan de normas para lo que actualmente podría llamarse la formación y el crecimiento del yo. Muchas centurias nos separan de los gnósticos históricos. Durante ese período, el gnosticismo se tornó no sólo en una fe o ciencia olvidada, sino también en una fe o una verdad reprimida.

Ninguna otra secta fue tan temida y odiada de forma tan incansable y persistente, por casi dos milenios, como la de los gnósticos.

Una vez establecido el cristianismo como la religión oficial del Estado romano, en épocas del imperio romano de Occidente, el emperador Constantino tuvo por método la destrucción de los gnósticos, perpetrando una verdadero genocidio religioso contra ellos. De modo tal arreció la crueldad contra los gnósticos, que los mismos tormentos que en las eras del paganismo eran reservados contra los cristianos, en época del inmisericorde Costantino eran aplicados contra la secta, incluidos el descuartizamiento, la entrega a las fieras o el desollamiento en vida.

La última gran persecución terminó con el sacrificio de aproximadamente doscientos gnósticos en 1244, en el castillo de Montségur, en Francia.

¿A qué se debía este ensañamiento con los gnósticos? ¿A que con sus prácticas de vida y de religión desafiaban a las normas imperantes en la época? ¿O a que conservaban entre sus tesoros algo que podría dar vuelta definitivamente la historia contada hasta ese entonces a la credulidad del pueblo? Quizá no se trataba simplemente de una leyenda. Podemos intentar una respuesta expresando que los gnósticos se diferenciaban de la mayor parte de los otros europeos no exclusivamente en detalles de creencias y preceptos éticos

sino además en su visión más esencial y fundamental de la existencia y de su propósito. Su divergencia era radical en el sentido más estricto de la palabra, de las actitudes y conjeturas de la humanidad con respecto a la vida. Independientemente de sus creencias filosóficas o religiosas la mayoría de las personas alienta ciertas suposiciones inconscientes,

pertenecientes a la condición humana, que no se originan en las actividades convergentes de formulación de la conciencia sino que irradian de un profundo e inconsciente substrato de la mente.

Esa mente es regida por la biología y no por la psicología; ella no está sujeta a escuelas conscientes. La más importante de esas suposiciones, la cual pudiera decirse que sintetiza todas las otras, consiste en la creencia de que el mundo es bueno y que nuestro desenvolvimiento en él es de alguna forma deseable y fundamentalmente benéfico. Esa premisa conduce a un sinnúmero de otras, todas más o menos caracterizadas por la sumisión a las condiciones externas y a las leyes que parecen gobernarlas. A despecho de los incontables acontecimientos incoherentes y maléficos en nuestras vidas, de los increíbles hechos que se suceden, de los desvíos de las reiteradas insanidades de la historia humana, tanto colectiva como individualmente, creemos que es de nuestra incumbencia el proseguir con el mundo, pues él es, al fin, el mundo de Dios, debiendo, por tanto, haber significado y bondad ocultos en sus procesos, de un modo tal imbricados y relacionados entre sí que sería difícil comprenderlos.

Asimismo, debemos continuar en el cumplimiento de nuestro papel dentro del sistema, de la mejor manera posible, esperando contra toda esperanza que una revelación del significado resulte de algún modo evidente. No es así, dijeron los gnósticos. Dinero, poder, constitución de familias,y la infinita serie de aceptaciones de las circunstancias y

obligaciones de la vida común y corriente, nada de eso fue jamás rechazado, en la historia de la humanidad, como lo hicieron ellos. Nunca aguardaron a que alguna revolución, po

lítica o económica, eliminara todos los elementos inicuos del sistema en el que el alma humana se encuentra aprisionada.

Su rechazo no se refiere a un gobierno o un sistema de propiedad a favor de otro; al contrario, se refiere a la total y predominante sistematización de la vida y de la experiencia. Por lo tanto, los gnósticos son conocedores --para los que creen en su existencia hasta la misma actualidad- de un secreto tan absoluto que los gobernantes de este mundo no podían permitir que fuera revelado en sus dominios.

De hecho, los gnósticos sabían algo: la vida humana no alcanza su realización dentro de las estructuras e instituciones de la sociedad porque éstas ni siquiera representan las más primarias proyecciones de otra realidad más fundamental. Ninguna atiende a su verdadera naturaleza individual siendo lo que la sociedad espera ni haciendo lo que ella desea. Familia, sociedad, iglesia, ocupación y profesión, lealtad patriótica y política, bien como reglas y normas morales y éticas en la realidad, de modo alguno conducen al verdadero bienestar espiritual del alma humana. Al contrario, constituyen con mayor frecuencia los propios elementos que nos alejan de nuestro verdadero ser espiritual.

Ese aspecto del gnosticismo fue considerado herético en épocas pasadas y hasta hoy se acostumbra llamarlo "negación del mundo" y "antivida"; pero eso mismo constituye, obviamente, nada más que buena psicología y buena teología espiritual, en el sentido que le dan los gnósticos a estos conceptos.

El político y el filósofo social pueden considerar al mundo un problema a ser resuelto; sin embargo el gnóstico, con su discernimiento psicológico, lo reconoce como una condición de la cual precisamos liberarnos por la visión interior. Los gnósticos no buscan la transformación del mundo sino la transformación de la mente, con su consecuencia natural; una mudanza de postura transforma el mundo. La mayor parte de las religiones también tienden a ratificar una actitud familiar de interiorización en la teoría. Con todo, como resultado de su presencia dentro de las instituciones de la sociedad, ellas siempre niegan eso en la práctica.

Para los gnósticos, las religiones generalmente se inician como movimientos de liberación siguiendo líneas espirituales, pero inevitablemente terminan como pilares de las propias sociedades.

En caso de desear llegar a la Gnosis, como ellos lo definen:"el conocimiento del corazón que libera a los seres humanos", debemos desligarnos del falso cosmos creado por

nuestra mente condicionada.

Los gnósticos dicen que el sistema y su mecanismo son perjudiciales y que precisamos salir de él para conocer la verdad y descubrir su significado. Hasta cobrar conciencia

de la inadecuación de nuestro estado de extroversión y de su insuficiencia en cuanto a nuestras necesidades espiritua les más profundas, no obtendremos ningún grado siquiera

de individualización, a través de la cual emerge el ser más profundo que somos.

Era de ese conocimiento, el conocimiento que se tiene en el propio corazón respecto de la inutilidad espiritual y la absoluta insuficiencia de las instituciones y valores establecidos del mundo exterior, del cual los gnósticos se valían para construir tanto una imagen de ser universal como un sistema de inferencias coherentes a ser extraídas de esa imagen (como era de esperar, ellos lo realizaban no tanto en (términos de filosofía y teología, sino más bien en términos de mito, ritual, y cultivo de las cualidades imaginativas y mitopoéticas del alma).

Algunos, del mismo modo que los esenios que se supone educaron a Jesús, se retiraban a comunidades y ermitas marginadas de la civilización. Otros, más numerosos tal vez, permanecían en medio de la vasta cultura metropolitana de las grandes ciudades, como Alejandría y Roma, del mismo modo que perduran -si hemos de creerle a algunos de sus voceros actuales- en New York, Berlín, Madrid, Buenos Aires, Oslo o Helsinki, en la actualidad. La mayoría de ellos tenían -y tienen sus herederos modernos- instrucción, cultura y riqueza; entretanto, continuaban conscientes del innegable hecho de que todas esas realizaciones y tesoros pierden la sabiduría de la Gnosis del corazón, el conocimiento de lo que existe.

No sin motivos, es por tanto, que cuando estudiamos detenidamente el gnosticismo antiguo, percibimos muchos lazos y dependencias entre su filosofía y las ideas y principios defendidos por Pitágoras (que vivió 25 años entre entre los sacerdotes de Egipto antiguo), Platón (discípulo de Sócrates),Aristóteles, Empédocles, Heráclito y Epicuro.

Una larga línea de trasmisión de aquellos conocimientos secretos, que según los antiguos tratados, se refieren primordialmente a la pureza del corazón y de los actos en este mundo, se extiende desde los primitivos gnósticos hasta nuestros días, tan vigente ahora como lo estaba antes y después de los primeros años de Cristo.

Pero la humanidad seguía su marcha y sus conflictos también.

hasta el surgimiento de nuestro señor Jesucristo el paganismo iría tejiendo más y más su alianza con el poder de los guerreros, hasta alcanzar niveles de mercantilismo imposibles de admitir aun en nuestro mismo tiempo. Los ejemplos que veríamos surgir después documentarían esta degeneración de los antiguos cultos.

En el antiguo Egipto, los sacerdotes de los múltiples dioses esquilmarían la credulidad del pueblo y el mismo faraón dependería de ellos. Detrás de sus ceremonias esotéricas y sus complejos rituales de iniciación, basarían su poder, además de en el terror y el respeto que difundían sus solemnes ceremonias, en el secreto más poderoso que guardaban_ el de saber sólo ellos cuándo y cómo el gran río Nilo crecería cada año, inundando la tierra reseca, cubriéndola de barro fértil y brindando las abundantes cosechas de trigo que hicieron que Egipto fuera llamado "el granero del mundo antiguo". Sin los sacerdotes, no había cosechas, y ellos lo sabían muy bien.

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En la antigua Roma, el aspecto mercantilista de los antiguos ritos degenerados en superstición alcanzaron ribetes de verdadera obscenidad. A las puertas del templo de Júpiter Capitolino, la deidad máxima del Imperio y considerado padre de todos los dioses y ancestro obligado del césar reinante, una tabla de mármol advertía respecto de las tarifas que cobraba el templo según el favor que los fieles esperaban del dios, pero, asimismo, una segunda plancha de mármol establecía que, si el don no era satisfecho diez días después de que el feligrés pagaba al tesoro de los sacerdotes el valor establecido para el pedido, tenía derecho a ser introducido en la cámara secreta donde se veneraba la estatua misma del dios e insultarla a los gritos, en el tono que mejor le pareciera. Si al mes el pedido no había sido satisfecho, el mismo fiel defraudado tenía derecho pleno a volver a insultar a la estatua de Júpiter y a arrojarte bolas de estiércol, hasta un número de seis, sin que nadie se lo impidiera.

Por supuesto, lo que el crédulo consultante había pagado al templo de Júpiter jamás le era devuelto.

5- QUIENES FUERON LOS MEROVINGIOS ?

¿Quiénes fueron los merovingios?

Si seguimos las pistas trazadas por El Código Da Vinci, vemos que Jesús no fue célibe y que tuvo trato carnal y aún matrimonio con María Magdalena. También que, luego de su crucifixión, María Magdalena, santamente encinta, huyó a la provincia romana de la Galia -actual territorio francés- con una niña en el vientre. La misma tuvo el nombre de Sarah.

El nombre de Sarah no deja de ser alegórico, por algo que podemos interpretar siguiendo el Antiguo Testamento. Abraham tenía una esposa llamada Sara -así, sin la hache final- que no podía tener hijos.

Cuando Abraham se dirigió a Jehová, Señor de los Ejércitos y de todas las cosas, para suplicarle que le diera descendencia en el vientre de Sara, Jehová le habló, diciéndole que accedería a su pedido y que de ella emanaría su pueblo elegido. Lo único que debía hacer la estéril Sara era cambiar levemente su nombre: de allí en más su nombre sería Sarah, con el agregado del signo hebreo que interviene en el nombre secreto de Dios, esa hache. Este signo, y ello bien lo conocen los que comprenden los arcanos de la Santa Cabalah, es un signo de bendición y de alianza con el Ser Supremo.

A partir de allí, Sarah lo único que hizo fue engendrar, aunque Abraham tenía setenta y seis años y ella sesenta y dos.

Así, Sarah, un nombre mítico, tampoco es una casualidad en la historia que estamos revelando.Sarah, la hija de Jesús, de algún modo refiere a la Sarah histórica del pueblo de Israel, la madre del pueblo elegido.

La hija de María Magdalena y de Jesús, llevó a Francia la sangre real, la sangre del Cristo, y en esto consistía el Santo Grial: el recipiente que contenía la sangre real no era otro que María Magdalena.

En la Galia, la sangre de Cristo se une a la de una estirpe llamada a reinar sobre el país, la de los príncipes francos, de los cuales la primera dinastía fueron los merovingios.

Surgidos al poder en los comienzos del siglo V, en la Alta Edad Media, los merovingios fueron monarcas siempre asociados a las creencias más antiguas de su pueblo, de origen bárbaro, y referidos como adeptos a las prácticas ocultas y arcanas, pues aunque asimilados al cristianismo imperante en esa Europa primitiva, no distaban más de tres generaciones de sus antepasados druidas, la religión traída por los celtas a su ingreso al territorio europeo.

En verdad, se los reputaba como capaces de realizar curas milagrosas, con la sola imposición de manos sobre sus súbditos, una costumbre que los reyes de Francia, sus descendientes, conservaron hasta bien entrado el siglo XVIII. Todavía Luis XV, una vez al año, a pedido del pueblo, tocaba a uno de los miembros de la multitud y se entendía que al tocarlo con sus regias manos estaba llevando la salud a toda la muchedumbre. Esto está bien documentado en manuscritos de la época y es, por otra parte, una verdad bien conocida por los historiadores. Esta costumbre, que perduró a través de los siglos, la de que el rey de Francia bendijera a sus súbditos con la imposición de manos, deriva directamente de los antiguos reyes merovingios.

Otra cualidad, además de la salvífera que tenía la presencia sola del monarca merovingio frente a su pueblo, era una característica distintiva de su estirpe. Ella consistía en la infinita tolerancia que los merovingios tenían hacia los que se manifestaban siervos de otra religión que la suya, la cristiana, en sus extensos dominios. Sabemos que no había monarquía más absoluta que la que desplegaban y ejercían los monarcas feudales en esa época, reputada como de barbarie sin cuento y de una intolerancia sin límites.

Mientras en otras regiones de Europa el solo hecho de manifestar a medias que se era disidente en el tema del respeto al rey y a la religión imperante, era motivo inmediato de prisión, torturas, muerte o, en los casos más clementes, de inmediato destierro, en las tierras de la Galia bajo el Imperio Merovingio la dulzura y el respeto de los diversos cultos era una señal que distinguía a todo el reino, y ello por un dilatado período.

La Francia merovingia era el oasis religioso e ideológico de cuantos eran perseguidos en el resto de Europa por sus creencias y sus maneras de ver el mundo. Mientras en la Germanía o en los reinos españoles en manos de los cristianos, quien fuera judío, árabe, o perteneciera a una de las tantas sectas en que se dividían las

principales religiones monoteístas, no podía vivir a cubierto sin temer por su integridad y la de su familia en cuanto ponía un pie en un poblado, en la Francia de los reyes merovingios tenía las plenas garantías de ser respetado y de que su vida no correría el menor peligro.

Desde luego, se entiende que en un clima tan favorable a la libertad de culto los sobrevivientes de los antiguos gnósticos, antecesores de los cátaros medievales, tuvieran el mejor asilo que la vieja Europa pudiera brindarles.

En medio de tantas libertades, sin embargo, algo acechaba a la dinastía merovingia. La Iglesia había ungido a Clodoveo, miembro de la estirpe que podemos suponer como emanada del mismo Cristo, como heredero del Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, su descendiente, Dagoberto, fue asesinado sin que el poder eclesiástico manifestara otra cosa que indiferencia ante el crimen.

Esta dinastía derrocada, que en el libro de Dan Brown es ayudada a intentar recuperar el poder en nuestros días por el misterioso Priorato de Sión, no es sin embargo extinguida del todo. Para la irrefutable verdad histórica, las casas reales de Europa tenían indivisibles lazos matrimoniales entablados entre sí, que favorecían las alianzas y las protecciones de aquellos que, en definitiva, resultaban ser parientes de sangre, en unos casos por vía directa, en otros no tanto.

Lo cierto es que la estirpe de los merovingios había establecido en toda Europa un vasto linaje, que se articulaba en príncipes, duques, marqueses y condes que llevaban el sello de esa divina sangre originaria en las venas, ya mucho antes de la conspiración de Pipino el Breve, el padre de Carlomagno, quien se hizo con el poder en Francia y estableció las bases del reino carolingio.

Por toda Europa, la sangre de los merovingios llevaba su mensaje de luz y de tolerancia, siendo acatado en mayor o menor medida por sus descendientes.

Entre ellos, estaban los príncipes de los diminutos reinados en que estaba dividida la Toscana, una región de norte de Italia, en la zona más próxima a Francia. Dominios que tuvieron señores merovingios o descendientes de merovingios hasta bien entrado el siglo XV, aun después del nacimiento de Leonardo DaVinci en esas tierras seculares.

y bélicas, fueron abandonando los temas y representaciones religiosas que eran sus únicos cánones posibles en la Edad Media, regida por el espíritu religioso. Comenzaron a pintar, esculpir y exaltar por medio de la palabra escrita a los hechos y logros de hombres comunes, bajo la nueva visión de un mundo regido por el poder y el dinero.

En pintura, por ejemplo, las viejas imágenes medievales, planas y compuestas por múltiples escenas en un mismo cuadro -escenas que podían abarcar distintas épocas y personajes, al estilo de una historieta compuesta por distintos cuadros que cuentan una historia- fueron reemplazadas por una sola escena donde los distintos elementos estaban integrados en una unidad de tiempo y espacio, dotada de perspectiva, la famosa "perspectiva renacentista", similar a lo que el ojo humano ve, concretamente, a su alrededor. Esta perspectiva era una nueva regla pictórica, que podía en imagen la nueva concepción del mundo: las cosas son tal cuales las vemos, y una pintura es como una ventana abierta a alguna parte concreta: la vida de un hombre, el interior de su casa o un campo de batalla, una imagen que obedece a las mismas normas que lo que ve el observador a su alrededor.

Desde luego, estos profundos cambios no se dieron de un golpe, sino que demoraron mucho en imponerse a lo anterior, y en buena parte de este tiempo del que estamos

tratando lo anterior y lo nuevo convivieron en conflicto.

Si bien los burgueses eran realmente muy poderosos,también lo eran todavía el alto clero y los feudales, por lo que en muchos aspectos las viejas nociones y las novedosas

se fundieron para ir lentamente trasformándose en una nueva fisonomía. Así, en pintura, los temas religiosos no desaparecieron, pero sí se transformó su forma de representación,

adoptando la perspectiva renacentista y el referido criterio de "la ventana", mientras las antiguas tablas pintadas medievales se iban extinguiendo hasta desaparecer.

Desde luego, los cambios se evidenciaban mucho más en las grandes ciudades-estado, mientras que en las regiones rurales, aisladas geográfica, política e ideológicamente de los grandes centros urbanos, el período anterior se conservaba más o menos intacto. Una de estas reliquias era la aldea de Vine¡, que tenía más de villa medieval que de otra cosa.

6-QUIENES FUERON LOS CATAROS ?

¿Quiénes fueron los Cátaros?

La palabra cátaro viene del griego kazaros, que quiere decir puro. También los miembros de esta secta, que tuvo una importancia preocupante para el Vaticano en la Edad Media, eran conocidos como albiguenses. Esta última denominación se debe a que eran muy numerosos sus miembros en una región del sur de Francia, llamada precisamente Albi.

Para encontrar su origen, debemos remontarnos al siglo X, cuando el clero católico se sumerge en abadías y monasterios que apartaban a sus miembros del mundo, permitiéndoles a éstos dedicarse a los estudios clásicos, teológicos y filosóficos, mientras su sustento estaba abundamentemente financiado por las pingues ganancias que les daba a las abadías y monasterios el diezmo que cobraban a los campesinos y labradores por el cultivo de las tierras propiedad de los establecimientos religiosos. Fuera de éstos, sin embargo, había otro tipo de monjes, de mucho menor cultivo intelectual, que vivían mucho más en contacto con los sufrimientos y las penurias de los campesinos que le daban abundante sustento a las instituciones religiosas, las que, como queda dicho, se manejaban con ellos casi del mismo modo que los señores feudales de entonces.

Este otro sector del clero estaba constituido por los curas de aldea y los de las ciudades. Sin el lustre intelectual de los que vivían regaladamente en los monasterios, aplicados a traducir a Aristóteles y Pitágoras, incapaces de hablar un latín clásico sino una mezcla de la antigua lengua romana y el habla vulgar de sus feligreses, estos monjes se fueron dejando influenciar por los aires de cambio que florecían por todas partes, que no se plasmaban más que en el anhelo de un retorno a los ideales de los antiguos cristianos, basados en la pobreza, la pureza de los hábitos y el predicar la palabra de la Biblia.

El inquietante malestar que esto estaba evidenciando tuvo una respuesta lenta pero real por parte de la Iglesia, denominada la Reforma Gregoriana: desde el siglo XI hasta el siguiente, algunos cambios fueron implementados desde Roma para resolver dentro del orden las reivindicaciones de los fieles y de sus rústicos pastores.

Pero la semilla estaba sembrada y no tardaría en germinar. En toda Europa meridional, los monjes y los creyentes laicos salieron a las calles a predicar en su propia lengua -el origen del francés, del español y del italiano modernos- sin esperar a tener el permiso del Vaticano para hacerlo. Del mismo modo, algunos audaces de mayores luces se aplicaban a traducir la Biblia a esos idiomas que hablaba el pueblo. Pensemos que por entonces la Iglesia demoró en reconocer a la Orden de San Francisco de Asís, que seguía acatando su voluntad, para entender cómo se establecía el control sobre lo que era obra de la Iglesia y lo que no lo era, mientras otras gentes estaban predicando desde hacía décadas y su consenso entre los pueblos iba más y más en aumento.

El surgimiento de los cátaros se produce en medio de este clima de descontento general, de agitación, y de paliativos medianos que dio la iglesia de Roma a los pedidos del pueblo y el clero bajo.

Desde luego, la doctrina cátara fue gestándose lentamente, pero iba madurando al calor de las revueltas y los desafíos al dogma oficial de la Iglesia.

Pero, ¿en qué creían estos herejes que llegaron a enfrentar con las armas en la mano al poderío de Roma, en los años siguientes a su surgimiento? Debemos generalizar, ya que las creencias cátaras se iban complejizando más y más a medida que su movimiento se iba desarrollando. En principio, debemos afirmar que no creían en las medias tintas, en la indulgencia respecto de las costumbres o la adhesión a su misma doctrina. Se era cátaro o se era otra cosa. Estimaban que el mal era un campo sin contacto con el bien y viceversa. Se podía ser malo o ser bueno, pero no había posibilidad, para un cátaro, de ser alguien a mitad de camino entre una cosa y otra. Sin embargo, creían que el alma del hombre era el terreno donde se libraba la eterna batalla entre el bien y el mal. El hombre cátaro difería del católico apostólico romano de ese tiempo en otras cosas más: en principio, la abstinencia sexual no poseía un valor especial para ellos, siempre y cuando no produjera descendencia, puesto que abominaban de la materia y para ellos el reproducirse era engendrar más y más materia, la fuente de todo mal.

Organizativamente, tenían dos categorías: los creyentes y los perfectos. Los primeros servían a los perfectos y debían atravesar duras pruebas para convertirse en uno de ellos. Los perfectos no ingerían, entre otros hábitos que debían observar, carne, queso, huevos ni alimento alguno derivado de algo vivo que se había reproducido antes, pues ello era parte de la repulsión que sentían por la generación de la materia.

En la esfera de sus oficios religiosos, los cátaros abjuraban periódicamente de la religión católica y a la vez se confesaban regularmente. Frente a la esperable represión

organizada por la Iglesia, no renegaban de su fe ni ante la muerte ni la tortura y predicaban sus creencias de un modo notorio, siendo fácilmente identificables los perfectos por llevar un traje negro y otras señales que delataban su condición en público.

Tanto predicamento comenzaron a tener entre el pueblo, que el papa Inocencio II organizó una verdadera cruzada contra los cátaros, dirigida por un noble de alta reputación: Simón de Montfort.

Al parecer, los ánimos estaban bastante divididos, pues algunos aristócratas llegaron a empuñar las armas contra la cruzada de Montfort, como fue el caso de Pedro de Aragón, quien armó una ejército contra el cruzado de Roma y fue derrotado y muerto por éste en 1213. Evidentemente, demasiado poder habían alcanzado los cátaros para que los mismos señores feudales arriesgaran sus vidas por protegerlos, singularmente en el sur de Francia.

Pero a pesar de tener a una parte del pueblo de su lado y a algún sector de los señores feudales apoyándolos, los cátaros, que se vieron obligados a enfrentar a la Iglesia en acciones bélicas, fueron derrotados una y otra vez por los ejércitos del Papa y sus aliados. Para la nobleza del norte de Francia, acabar con el poder de los señores feudales que habían aceptado la fe cátara era la ocasión de apoderarse del sur del territorio francés y no iban a dejar escapar la ocasión.

Finalmente, los cátaros, derrotados en sucesivas batallas, se atrincheraron en el castillo de Montsegur, propiedad del conde de Perella.

Un ejército papista de más de 10.000 hombres de guerra puso sitio a la fortaleza en 1243.

Cuentan las crónicas que un traidor escondido entre los cátaros les indicó a los sitiadores cómo llegar al interior del castillo, lo que obligó a los sitiados a terminar rindiéndose.Acordada la rendición, les fue ofrecida la vida a los sitiados, con la condición de que renunciaran para siempre a su fe.

A la mañana siguiente, al momento en que había que hacer efectiva la rendición del castillo, doscientos perfectos se lanzaron a una inmensa hoguera dentro de la fortaleza, decididos a dejar la vida antes que abdicar de sus creencias.

En esa hoguera terminó para la historia of

La decodificación de Dan Brown

Artículos: La decodificación de Dan Brown
Por José Luis Calvo

Posiblemente todo el mundo habrá oído hablar de El código da Vinci, la ¿novela? escrita por Dan Brown. Millones de ejemplares publicados, meses encabezando la lista de libros más vendidos, el anuncio de la filmación de una película de alto presupuesto basada en este relato, una polémica que no cesa... son razones para que incluso la persona menos aficionada a la literatura sepa de qué estoy hablando, pero ¿conoce Vd. qué se oculta realmente tras este título?

Unánimemente calificada por la crítica española con los epítetos más insultantes que se recuerdan es, sin embargo, idolatrada por miles de lectores que han visto en ella algo así como el Santo Grial (nunca mejor dicho) de la modernidad. Su ataque a la Iglesia Católica, su intento de reescribir los Evangelios desde una óptica feminista, su vinculación con movimientos esotéricos como el Priorato de Sión... le han dado un aire New Age del agrado de muchos (y de la indignación de otros tantos).

Supuestamente basada en hechos reales ( “El Priorato de Sión –sociedad secreta europea fundada en 1099- es una organización real. En 1975, en la Biblioteca Nacional de París se descubrieron unos pergaminos conocidos como Les Dossiers Secrets, en los que se identificaba a numerosos miembros del Priorato de Sión, entre los que destacaban Isaac Newton, Sandro Botticelli, Víctor Hugo y Leonardo da Vinci.” “Todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces.” 1) ha bastado que comenzaran a aparecer listados de los numerosos errores que contiene esta obra para que sus defensores se amparen en que su carácter novelesco hace que éstos no tengan mayor importancia. No obstante, eso no impide que esas mismas personas continúen afirmando que, en el fondo, Dan Brown tiene razón, que Jesús se casó con María Magdalena, que este hecho es conocido y silenciado por la Iglesia Católica que no dudó en exterminar a los cátaros y en suprimir la Orden del Temple para que el secreto de la descendencia carnal de Jesús y la Magdalena no se divulgara. Por supuesto, cualquier crítico que ose atacar esa construcción conspiranoica es tildado de inquisidor, marioneta de la Iglesia...

De forma muy curiosa, sus defensores se amparan ora en su carácter de novela, ora en su carácter de obra de investigación. Si, como ya dijimos, cuando se señalan algunos de los increíbles errores que contiene, se dice que es una obra de ficción y que, por tanto, el autor se puede tomar ciertas libertades, por el contrario cuando se señala su pésima calidad narrativa entonces eso tampoco importa porque su auténtico valor reside en su valiente denuncia de las mentiras de la Iglesia Católica. Esto puede parecer extraño, pero no lo es. Desde su propio punto de vista es algo perfectamente lógico. Obviamente ese peculiar prisma no es literario ni histórico sino esotérico, un mundo en el que una obra literaria puede ser depositaria de la Tradición. De igual forma, poco importa cualquier crítica que se pueda hacer puesto que una de las características del esoterismo es la no aceptación de cualquier prueba en contra de la creencia que pueda presentarse.

Así pues, estas palabras que están leyendo son, para muchos, inútiles. No obstante, también hay personas que piensan de buena fe que algo de cierto debe haber en esta ¿novela? y ellas sí merecen algunas explicaciones sobre la tramoya de “El código da Vinci” para que posean nuevos elementos de juicio que les ayuden a formarse su propia opinión sobre esta obra.

Poco importa que demos más importancia a la trama novelesca o a las supuestas revelaciones de secretos reales porque, desde ambos puntos de vista, “El código da Vinci” es un engaño. Para comprobar esa afirmación estudiaremos esta ¿novela? desde ambos puntos de vista y concluiremos con un listado (que no pretende ser completo) de las mayores barbaridades que se pueden encontrar escritas en este texto.


El código Da Vinci como obra literaria

Cuentan que Winston Churchill respondió a una intervención parlamentaria diciendo: “El discurso de su Señoría ha sido original y brillante, pero cuando ha sido original no ha sido brillante y cuando ha sido brillante no ha sido original.” Dan Brown estaría encantado de que esta frase lapidaria se pudiera pronunciar referida a su obra, pero El código da Vinci no sólo no es brillante sino que ni siquiera es original.

Busquemos la estructura profunda del relato, es decir, lo que queda después de apartar todos los elementos accesorios de la trama: chico con problemas encuentra chica, chica ayuda al chico, chico y chica son perseguidos porque pueden encontrar un secreto que haría tambalear los cimientos milenarios de la Iglesia Católica, chico y chica se enamoran, chico y chica encuentran el secreto, chico y chica son felices y comen perdices.

Esta sucesión de tópicos es, en resumen, El código da Vinci y podemos hablar de tópicos porque este mismo esquema ha sido usado hasta la extenuación. Tanto es así que ha acabado por constituir un subgénero, el de la conspiración de tema religioso. Veamos algunos ejemplos:

  • El cofre de Constantina (The Gemini contenders). Robert Ludlum. Primera publicación en 1976 (Edición española: Plaza & Janés Editores S.A. Barcelona, 1986. La traducción es de María Antonia Menini). En esta ocasión el secreto consiste en un supuesto escrito de San Pedro en el que éste asegura que Jesús no murió en la cruz sino que se suicidó.
  • El quinto Evangelio (Das fünfte Evangelium). Philipp Vandenberg. Primera publicación en 1993 (Edición española: Editorial Planeta S. A. Barcelona, 1994. La traducción es de Pere Bonnin). En esta ocasión el secreto consiste en un escrito de Barabbas que declara ser hijo de Jesús y María Magdalena. La trama se desencadena por el hallazgo de una clave oculta en una pintura de... Leonardo da Vinci.
  • El Testamento de Judas (The Judas Testament). Daniel Easterman. Primera publicación en 1994 (Edición española: Editorial Planeta S. A. Barcelona, 1995. La traducción es de Joaquín Adsuar). En esta ocasión el secreto consiste en una carta de Jesús dirigida a Caifás en el que aquél narra su vida y su credo, el judaísmo más estricto.
  • El último merovingio (Kingdom come). James Hougan. Primera publicación en 2000 (Edición española: Editorial Planeta S. A. Barcelona, 2004. La traducción es de Sofía Coca y Roger Vázquez de Parga). En esta ocasión el secreto consiste en un hombre que desciende del matrimonio de Jesús y María de Magdala y que es protegido por una sociedad secreta llamada Sociedad Magdalena en la que no es descabellado ver una transposición literaria del Priorato de Sión.

Considerando que la edición original de El código da Vinci (The Da Vinci Code) es de 2003 y, por tanto, posterior a todos esos títulos (y a otros más que podrían citarse) ¿qué hay en ella de original? No es sólo que la estructura profunda sea idéntica a otras ya empleadas, es que múltiples elementos accesorios añadidos a ésta tampoco eran novedosos. Así, en El quinto Evangelio aparece una obra de Leonardo da Vinci como transmisora del secreto puesto que éste era uno de los iniciados que lo conocía. En El Testamento de Judas el supuesto aliado en la investigación del protagonista es, en realidad, el adversario que intenta apoderarse del secreto. En El último merovingio aparece, aunque sea con otro nombre, el Priorato de Sión. Por supuesto, al ser el secreto algo cuya difusión afectaría a la Iglesia Católica, ésta figura en las tramas pretendiendo, por los medios que sean, desbaratar los planes de los protagonistas.

Si en lo concerniente a argumento y desarrollo El código da Vinci no presenta nada novedoso, los demás aspectos literarios son incluso más deplorables hasta el punto de plantearse cómo es posible que Dan Brown diera clases de inglés y literatura en los EEUU cuando ignora los principios más elementales del oficio de escritor. Así, podemos comprender que Emilio Salgari cortara el desarrollo de la trama para introducir digresiones que poco tenían que ver con ella (por ejemplo, los protagonistas son piratas en el Caribe y el escritor intercala un capítulo entero, perfectamente prescindible, explicando la historia de la piratería en esta zona) puesto que el italiano cobraba por palabras escritas... aunque éstas fueran copiadas de una enciclopedia. A D. Emilio le podemos perdonar éstos y otros errores como el maniqueísmo porque era capaz (sin ser un gran escritor) de crear personajes que incluso hoy se recuerdan (¿quién no ha soñado alguna vez con ser Sandokán lanzándose al abordaje de un buque inglés?). De Dan Brown no podemos decir lo mismo. Sus digresiones sobre la obra de Leonardo, sobre las cartas del Tarot, sobre los cátaros... no sólo no añaden nada a la trama novelesca sino que rompen el ritmo narrativo haciendo que lo que debiera ser frenético (ésta es una de las convenciones del subgénero de las conspiraciones religiosas) quede interrumpido de continuo. Por otra parte, los personajes de Dan Brown no son, precisamente, inolvidables. Si en el uso de la digresión absurda (después veremos que no lo es... desde un punto de vista completamente ajeno a la Literatura) parece discípulo de Salgari, en su facilidad para crear personajes planos y aburridos lo semeja de Julio Verne, indudable maestro en este campo.

La idea de Dan Brown de crear un personaje parece ser algo así como buenos buenísimos por un lado y malos malísimos por el otro y todos ellos con una característica común, el ser tontos de remate porque dos de los “geniales” protagonistas, los supuestamente inteligentísimos Robert Langdon y Leigh Teabing, necesitan ayuda para reconocer un texto escrito de derecha a izquierda. Cuando, además, la moralidad influye en el aspecto físico, uno empieza a pensar que ha retrocedido en el tiempo hasta la época en la que el malo malísimo además era feo y deforme. Porque mientras Robert Langdon es descrito como: “Aunque tal vez el profesor Langdon –continuó la presentadora- no sea lo que llamaríamos un guapo oficial, como algunos de nuestros nominados más jóvenes, es un cuarentón interesante, con ese poderoso atractivo propio de ciertos intelectuales. Su cautivadora presencia se combina con un tono de voz muy grave, de barítono, que sus alumnas describen muy acertadamente como «un regalo para los oídos».” 2 y Sophie Neveu (o Saunière): “Era atractiva y tenía unos treinta años. El pelo, color caoba, le caía suelto sobre los hombros, enmarcando un rostro de cálida expresión. A diferencia de las rubias desamparadas y tontitas que adornaban los dormitorios de los estudiantes de Harvard, aquella mujer tenía una belleza sana, se veía auténtica e irradiaba una increíble sensación de confianza en sí misma.” 3 los representantes de la “oposición” no sólo no son agraciados sino que tienen defectos físicos. De Silas dice: “Cuando la gente pasaba por su lado, oía que hablaban de él en voz baja. «Un fantasma», decían con terror en los ojos mientras le escrutaban la piel blanca. «Un fantasma con ojos de demonio.»” 4 y Leigh Teabing: “había tenido la polio de pequeño y llevaba hierros en las piernas y andaba con muletas” 5.

Por supuesto, las descripciones deplorables no sólo se refieren a los personajes. La que realiza de la habitación de Robert Langdon en un hotel de París sería digna de pasar a la historia de la mala literatura: “Con los ojos entornados, miró a su alrededor y vio el elegante dormitorio renacentista con muebles estilo Luis XVI, frescos en las paredes y la gran cama de caoba con dosel.” 6 de no ser porque es ampliamente superada por la ¿descripción? del Louvre: “Al fondo de una plaza enorme, la imponente fachada del Louvre se elevaba como una ciudadela contra el cielo de París. Construido en forma de herradura, aquel edificio era el más largo de Europa, y de punta a punta medía tres veces más que la torre Eiffel. Ni siquiera los más de tres mil metros cuadrados de plaza que se extendían entre las dos alas del museo eclipsaban la majestuosidad y la amplitud de la fachada.” 7

Si la trama no es original ni está bien desarrollada, los personajes son planos, las descripciones dan pena... ¿hay algo que se salve en esta obra? Pues me temo que no. Los diálogos están a la altura de los personajes (iba a escribir que son diálogos de besugos, pero temía ofender a estos peces). No pierdan detalle de esta conversación entre Robert Langdon y Sophie Neveu:

“-Creo que no hace mucho que la han limpiado.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque huele a alcohol de quemar.

-¿Cómo?

-Que parece que alguien le ha pasado algún tipo de producto –reiteró, llevándose la llave a la nariz-. Por este lado huele más. Sí, ha sido con algo a base de alcohol, como si le hubieran pasado un producto de limpieza, o... –Se detuvo.

-¿Qué?” 8

El uso de las figuras del lenguaje es para hacer sonrojar al alumno más torpe de un taller de escritura creativa: comparaciones: “En el centro, como si fuera un insecto bajo la lente de un microscopio, el cadáver del conservador estaba tendido en el suelo de madera.” 9, metáforas: “...estaba ahora junto a la entrada de la Gran Galería, observando el acceso a un cañón abovedado muy largo y muy profundo.” 10...

Todo ello nos plantea un problema. Si como novela es una porquería incluso para el bajo nivel literario habitual en el subgénero de la conspiración religiosa ¿por qué ha tenido éxito? Si me dejo llevar por mi cinismo habitual, lo que me extrañaría es que una obra de ventas millonarias fuera literariamente buena, pero eso sólo es una verdad a medias. Las novelas de éxito suelen estar, cuando menos, escritas por autores que conocen su oficio, profesionales competentes que continúan la tradición de Dumas y Blasco Ibáñez que, en su tiempo, también eran acusados de realizar una literatura de consumo, para las masas... (parece que algún crítico tiene la curiosa idea de que la literatura debe escribirse para no leerse o, en todo caso, para que sea leída por una elite alejada del vulgo). Son escritores como Ken Follet, Umberto Eco, Arturo Pérez-Reverte... que nada tienen que ver con Dan Brown que es, sencillamente, un pésimo novelista, un escritor incompetente y desconocedor de su oficio.

Sin embargo es un hecho innegable que su obra ha funcionado comercialmente muy bien, ¿por qué? Tal vez tengan razón (y temo que en parte sí están en lo cierto) los que señalan que el público lector sigue la misma degeneración intelectual que el público televidente. Si éste consume productos cada vez más demenciales, ¿por qué en los libros no puede darse el mismo fenómeno? Es algo plausible que los programas llenos de ruido y furia, contados por imbéciles y que nada significan (que me perdone Shakespeare por la cita) tenían que trasladarse al papel más pronto o más tarde.

No obstante hay otro factor que debe tenerse en consideración. ¿Están seguros de que El código da Vinci es una novela? ¿Qué quiero decir? Volvamos a las restantes obras citadas al comienzo de esta crítica. El haber comenzado la serie con Robert Ludlum no es ninguna coincidencia. Si conocen su obra, sabrán que era un autor especializado en novelas de espionaje. En El cofre de Constantina se limitó a introducir una pequeña variación en la trama. Lo que movía a los personajes no era, como en el resto de sus obras, un secreto militar, la búsqueda de un criminal... sino una cuestión religiosa, pero eso era sólo un MacGuffin 11, un pretexto. La novela hubiera sido prácticamente igual si en vez de buscar un arcón lleno de escritos sobre religión hubieran perseguido los archivos secretos de Edgar Hoover (MacGuffin que también empleó, por cierto) y si su héroe en vez de luchar con cristianos fanáticos lo hubiera hecho contra el K.G.B.

En el resto de las obras citadas la situación es más o menos la misma. Esos secretos religiosos son un pretexto para escribir una novela en la que el héroe se enfrenta a una poderosa organización. De esta confrontación, del temor a que la “oposición” consiga su propósito y acabe con el protagonista, nace el pathos. Esto es tan válido para estas novelas como para las películas de Bond, James Bond. La diferencia radica sólo en la capacidad (o en la falta de ella) del autor por hacerlo creíble. Sin embargo, ni Ludlum, ni Vandenberg... creían en la realidad de lo que estaban escribiendo. Ninguno de ellos coloca una nota al comienzo del libro diciendo que lo que vamos a leer está basado en la realidad. Ninguno de ellos pretende que su obra sea otra cosa que ficción de principio a fin. Mucho menos insisten en entrevistas en la gran tarea de investigación realizada ni que estén convencidos de la veracidad de la tesis que mantienen en la novela 12. Lógicamente tampoco pretenden convencer al lector de nada y sí hacerle pasar un buen rato.

Dan Brown sí afirma todo ello y eso produce dudas sobre si la historia del Grial como descendencia de Jesús y María Magdalena es el pretexto para escribir una tópica novela de conspiraciones o si, por el contrario, la tópica novela es el pretexto para hablar de temas muy queridos por el esoterismo contemporáneo. Esta consideración de El código da Vinci como un híbrido a medio camino entre el relato novelesco y el escrito esotérico (algo que, por cierto, tampoco es ninguna novedad) es tal vez la mejor explicación tanto de su éxito como de la polémica generada. De la misma manera no hace aconsejable el considerarla como una mera ficción... puesto que no es percibida de esta forma (o al menos no sólo de esta forma) por muchos de sus lectores. De igual forma, toda crítica que se formule debería tener en cuenta esta dualidad.

Si hasta ahora hemos hablado de sus aspectos literarios (y la única conclusión posible es que esta obra no tiene el menor valor como tal) ya es hora de que repasemos su relación con el esoterismo.

El código Da Vinci como escrito esotérico

En lo que puede ser la única verdad sobre este tema contenida en esta obra, Dan Brown declara sus fuentes (aunque, eso sí, omite que lo sean). Recordemos la escena. Sophie Neveu lee los títulos de varios libros que se encuentran en la casa de Leigh Teabing que éste ha afirmado han sido escritos por “historiadores” 13:

  • LA REVELACIÓN TEMPLARIA:
    Guardianes secretos de la verdadera identidad de Cristo
  • LA MUJER DE LA VASIJA DE ALABASTRO:
    María Magdalena y el Santo Grial
  • LA DIOSA DE LOS EVANGELIOS:
    En busca del aspecto femenino de lo sagrado
  • [...]
  • EL ENIGMA SAGRADO:
    El aclamado best seller internacional.”
    14

En realidad, ninguno de sus autores es historiador. Además, la lectura de estos libros es la única investigación que ha realizado el escritor. De ellos toma Dan Brown todo lo que hace relación al esoterismo. De El enigma sagrado (The Holy Blood and the Holy Grail 1982) extrae todo lo relacionado con la descendencia de Jesús y María Magdalena y el Priorato de Sión. De La revelación de los Templarios (The Templar Revelation. Secret Guardians of The True Identity of Crist; 1997) todo lo relacionado con las obras de Leonardo da Vinci y los Evangelios gnósticos. De María Magdalena y el Santo Grial (The Woman with the Alabaster jar: Mary Magdalen and the Holy Grail 1993) todo lo relacionado con una lectura feminista de los Evangelios, la simbología del Tarot... No sólo es una copia sino que, en ocasiones, copia mal (lo que es demencial). Veamos todo ello por el sencillo procedimiento de comparar lo que escribe Dan Brown con el contenido de esos libros:

“El Priorato de Sión lo fundó en Jerusalén un rey francés llamado Godofredo de Bouillon, en el año 1099, inmediatamente después de haber conquistado la ciudad.” 15

“4) En 1099 cae Jerusalén y el trono es ofrecido a Godofredo por un cónclave anónimo, uno de cuyos líderes es de origen calabrés, al igual que los monjes de Orval.
5) Por orden de Godofredo se construye una abadía en monte Sión que da cobijo a una orden que lleva el mismo nombre de la abadía, una orden de la que quizás formen parte los individuos que ofrecieron el trono a Godofredo.” 16

“Para poder rescatarlos, el Priorato creó un brazo armado, un grupo de nueve caballeros llamado la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del templo de Salomón. –Langdon hizo una pausa-. Más conocidos como los Caballeros Templarios.” 17

“Basándonos en los datos que habíamos examinado, nos pareció que apenas quedaban dudas de que los caballeros templarios fueron enviados a Tierra Santa con el propósito expreso de encontrar u obtener algo.” 18

“Eso es un error frecuente. La idea de la protección de los peregrinos era el disfraz bajo el que los templarios llevaban a cabo su misión. Su verdadero objetivo en Tierra Santa era rescatar los documentos enterrados debajo de las ruinas del templo.” 19

“De haber sabido que existía tal prueba, o incluso que era posible que existiese, en el recinto del templo, no se hubiese escatimado ningún esfuerzo por encontrarla. Esto explicaría el papel de los caballeros templarios, los cuales, so capa del secreto, realizaron excavaciones debajo del templo, en los denominados «Establos de Salomón»” 20

“Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero en lo que todos los estudiosos coinciden es en que sí encontraron algo enterrado en las ruinas... algo que les hizo ricos y poderosos más allá de lo imaginable.” 21

“Y, basándonos en los mismos datos, diríase que cumplieron su misión. Parece ser que encontraron lo que les habían ordenado que buscasen y que lo trajeron a Europa.” 22

“ 12) Aproximadamente entre 1115 y 1140, tanto los cistercienses como los templarios empiezan a prosperar, adquiriendo vastas extensiones de terreno y grandes sumas de dinero.” 23

“Sangreal es, literalmente, Santo Grial.” 24

“Dicho de otro modo, puede que en un principio no existiera el propósito de que la palabra «Sangraal» o «Sangreal» se dividiera en «San Graal» o «San Greal», sino en «Sang Raal» o «Sang Réal». O, para utilizar la grafía moderna, «Sang Royal», es decir, sangre real.” 25

“-Sí, pero los documentos del Sangreal son sólo la mitad del tesoro del Santo Grial. Están enterrados con el propio Grial... y revelan su verdadero significado. Si esos documentos dieron tanto poder a los templarios fue porque descubrían la verdadera naturaleza del Grial.” 26

“Puede que fuese el equivalente, por así decirlo, de la licencia matrimonial de Jesús o de los certificados de nacimiento de sus hijos (o de ambas cosas). Puede que fuera algo igualmente explosivo. A cualquiera o a todos estos objetos se les podía aplicar el nombre de «Santo Grial».” 27

“ Si nuestra hipótesis es correcta, el Santo Grial sería cuando menos dos cosas a la vez. Por un lado sería la estirpe y los descendientes de Jesús, la «Sang Raal», la sangre «verdadera» o «real» cuya custodia fue encomendada a los templarios, orden creada por la Prieuré de Sion.” 28

“entre los Grandes Maestres del Priorato estaban Leonardo da Vinci, Botticelli, Isaac Newton, Victor Hugo y, más recientemente, Jean Cocteau, el famoso y polifacético escritor parisino.” 29

“...aparece una lista de los siguientes individuos como sucesivos grandes maestres de la Prieuré de Sion...:

[...]
Sandro Filipepi [Botticelli] 1483-1510
Leonardo da Vinci 1510-1519

[...]
Isaac Newton 1691-1727

[...]
Victor Hugo 1844-1885

[...]
Jean Cocteau 1918-” 30

“Le hacía falta difamar a María Magdalena para poder ocultar su peligroso secreto: su papel como Santo Grial.” 31

“Al mismo tiempo, el Santo Grial sería, literalmente, el receptáculo o vasija que recibió y contuvo la sangre de Jesús. Dicho de otro modo, sería el vientre de la Magdalena y, por extensión, la propia Magdalena.” 32

“ Miró la pintura y para su asombro vio que todos tenían una copa delante, incluido Jesús. Trece copas. Es más, las copas eran en realidad unos vasos de vidrio muy pequeños, sin pie. En aquel fresco no había cáliz.” 33

“Como ésta es la Última Cena, en que según nos enseña el Nuevo Testamento, Jesús instituyó el sacramento del pan y el vino e invitó a sus seguidores a que comieran y bebieran de ellos afirmando que eran su carne y su sangre, sería razonable buscar algún cáliz o copa de vino delante de él, abarcado por el ademán de ofrecimiento.” 34

“Sophie se fijó en aquella figura, observándola con detenimiento. Al estudiar el rostro y el cuerpo, le recorrió una oleada de desconcierto. Aquella persona tenía una larga caballera pelirroja, unas delicadas manos entrelazadas y la curva de unos senos. Era, sin duda... una mujer.” 35

“A quien contemplase por primera vez este cuadro podría disculpársele alguna incertidumbre sobre el supuesto Juan. Pues si bien es cierto que cuando el artista quería representar la suprema belleza masculina con arreglo a sus propias predilecciones solía elegir un canon algo afeminado, sin duda lo que estamos mirando aquí es una mujer. Toda la figura es sorprendentemente femenina; por más que la pintura sea antigua y esté deteriorada, ahí están todavía las manos pequeñas y bien formadas, los rasgos del semblante finos y armoniosos, el pecho, indudablemente femenino y el collar de oro.” 36

“Las ropas tenían los colores invertidos. Jesús llevaba la túnica roja y la capa azul, mientras María Magdalena llevaba una túnica azul y una capa roja.” 37

“La mujer, pues estamos seguros de que lo es, viste además ropas que la señalan como alguien especial. Son el reflejo invertido de la indumentaria del Redentor ya que vemos una túnica azul con manto rojo a un lado, y una túnica roja con manto azul al otro, siempre dentro del mismo corte y estilo.” 38

“Y si vamos ya a matices más sutiles -añadió Teabing-, vea que Jesús y su esposa aparecen unidos por la cadera e inclinados en direcciones opuestas, como si quisieran crear claramente un espacio negativo entre ellos.
Sophie la vio al momento. En realidad, de pronto era como si ya no viera nada más. Ahí, destacada en el centro de la pintura, surgía el trazo de una enorme y perfecta letra M.” 39

“Si nos fijamos en la composición general, lo más destacado es la figura que componen Jesús y la mujer, una gran M muy abierta, casi como si estando literalmente unidos por la cadera hubiesen sufrido una separación o se hubiesen apartado de manera voluntaria. Que sepamos, ningún estudioso ha dicho nunca que ése fuese un personaje femenino, ni menciona la M de la composición.” 40

“Los teóricos de las conspiraciones dicen que es la M de matrimonio o de María Magdalena, pero para serle sincero, nadie lo sabe a ciencia cierta. Hay innumerables obras relacionadas con el Santo Grial que contienen esa misma letra oculta de un modo u otro, ya sea en filigranas, en pinturas ocultas debajo de otras o en alusiones compositivas. La más descarada, claro, es la que hay grabada en el altar de Nuestra Señora de París, en Londres, diseñada por un anterior Gran Maestre del Priorato de Sión, Jean Cocteau.” 41

“En el mural de Cocteau sólo se ve al Crucificado desde las rodillas hacia abajo, lo que implica una cierta sospecha acerca de su verdadera identidad. La curiosa ausencia de vino que hemos visto en La Última Cena también parece implicar un serio interrogante sobre la naturaleza del sacrificio de Jesús. El artista moderno va más allá y no representa a Jesús en absoluto. Es también muy similar la utilización de la envolvente M.” 42

“El encargo original para pintar aquella obra le había llegado a Leonardo de una congregación conocida por el nombre de Hermandad de la Inmaculada Concepción, que necesitaba un cuadro para poner en el panel central de un retablo que iba a ocupar el altar de la iglesia de San Francisco, en Milán. Las monjas le indicaron las medidas exactas que debía tener y el tema de la pintura -la Virgen María, San Juan Bautista niño, Uriel y el niño Jesús buscando cobijo en una cueva-
Aunque Leonardo cumplió con lo que se le había solicitado, cuando entregó la obra la congregación reaccionó con horror, porque estaba llena de detalles explosivos y desconcertantes.
El lienzo mostraba a una Virgen María con túnica azul, sentada con un niño en brazos, supuestamente el niño Jesús. Frente a María, también sentado, aparecía Uriel, también con un niño, supuestamente san Juan Bautista. Pero lo raro era que, en contra de la escena habitual en la que Jesús bendecía a Juan, en este caso era al revés: Juan bendecía a Jesús... ¡y éste se sometía a su autoridad! Por si eso fuera poco, la Virgen tenía una mano levantada sobre la cabeza de Juan en un gesto inequívocamente amenazador -con los dedos como garras de águila que sujetaran una cabeza invisible- Y, por último, la imagen más clara y aterradora: justo por debajo de aquellos dedos curvados de María, Uriel estaba detenido en un gesto que daba a entender que estaba cortando algo, como si estuviera rebanando el cuello de la cabeza invisible que la Virgen parecía sujetar con sus garras.” 43

“El encargo originario lo hizo una cofradía llamada de la Inmaculada Concepción, e iba a servir como imagen central de un tríptico para el altar de la capilla que dicha hermandad tenía en la iglesia de San Francisco Mayor de Milán (...) Lo curiosos es que ambas versiones cumplen con lo especificado, así que no sabemos por qué se repitió el encargo. Pero podemos aventurar una suposición acerca de esas interpretaciones divergentes, y no tiene mucho que ver con el perfeccionismo y sí con la percepción de la potencia explosiva de lo realizado.
En el contrato se especifica también el tema de la pintura. Se trataba de representar un acontecimiento que no figura en los Evangelios pero que estaba presente en la leyenda cristiana desde hacía mucho tiempo. Es el relato de cómo, durante la huida a Egipto, José, María y el Niño Jesús se refugiaron en una cueva del desierto, donde hallaron a Juan el Bautista niño bajo la protección del arcángel Uriel. (...)
La versión del Louvre que fue la primera, muestra a una Virgen con túnica azul que rodea con su brazo protector a un niño, mientras que el otro infante forma grupo con Uriel. Lo curioso es que los dos niños parecen idénticos; y más curioso todavía: el que está con el ángel bendice al otro, y es el niño de María quien se arrodilla de modo sumiso. (...)
¿Qué pasa si el niño que está con María en la versión del Louvre de La Virgen de las Rocas es Jesús, como parecería lo más lógico, y el otro, el que está con Uriel, es Juan? Recordemos que en ese caso, Juan bendice a Jesús y éste se somete a la autoridad de aquél. Uriel, en su función especial de protector de Juan, ni siquiera tiene por qué mirar a Jesús. Y María, mientras protege a su hijo, alza una mano amenazadora por encima de la cabeza del infante Juan. Bastantes centímetros por debajo de esa palma extendida hallamos la de Uriel que señala: ambos gestos parecen responder a una misma clave críptica. Como si Leonardo quisiera indicarnos un objeto, significativo pero invisible, que debería estar en el espacio comprendido entre ambos. En ese contexto no creemos arbitrario sugerir que los dedos extendidos de María parecen estar colocando una corona sobre una cabeza invisible, mientras que el índice estirado de Uriel corta precisamente el espacio que correspondería al cuello. Esa cabeza virtual flota por encima del niño que está con Uriel... en definitiva, se le identifica de manera tan eficaz como si se le hubiese puesto una etiqueta porque, ¿cuál de los dos murió decapitado?” 44

“El evangelio de Felipe es siempre un buen punto de arranque.
Sophie lo leyó:
"Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla en la boca. El resto de discípulos se mostraban ofendidos por ello y le expresaban su desaprobación. Le decían: ¿Por qué la amas más que a todos nosotros?"
Aquellas palabras sorprendieron a Sophie, pero aun así no le parecieron concluyentes.
-Aquí no dice nada de que estuvieran casados.
-Au contraire -discrepó Teabing, sonriendo y señalándole la primera línea- Como le diría cualquier estudioso del arameo, la palabra "compañera", en esa época, significaba literalmente "esposa".” 45

“Hay algo más en los relatos gnósticos que los convierte en explosivos contra la Iglesia. La imagen que ofrecen de la relación entre María y Jesús no es sólo de maestro y discípula, ni siquiera la que pudieran tener un gurú con una adepta de su predilección. La relación se describe como bastante más íntima, a veces en términos sobradamente gráficos. Tomemos por ejemplo el Evangelio de Felipe:
"Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y la besaba a menudo en la boca. Los demás discípulos se molestaron al verlo y le manifestaban su desaprobación diciéndole: ¿Por qué la amas a ella más que a todos nosotros? A lo que el Salvador les contestó y dijo: ¿Por qué no os amo a vosotros como la amo a ella?"
"En el mismo Evangelio gnóstico leemos la frase en apariencia inocua: "Eran tres las que siempre andaban con el Señor, su madre María, su hermana y la Magdalena, a la que llamaba su compañera. Su hermana, su madre y su compañera, las tres se llamaban María. Y la compañera del Salvador es María Magdalena."

Si bien hoy la palabra "compañera" puede tomarse como camarada, colega y amiga en sentido puramente platónico, en cambio la palabra griega original significaba consorte o pareja sexual.” 46

“Langdon trazó otro icono en el papel.

/\

-Éste es el símbolo original para lo masculino -le dijo-. Un falo esquemático.

-Bastante explícito -comentó Sophie-.

-Así es -añadió Teabimg.

Langdon prosiguió:

-Este icono se conoce normalmente como «la espada», y representa la agresión y la masculinidad. En realidad, este mismo símbolo fálico sigue empleándose hoy en día en los uniformes militares para denotar rango.

-Cierto -intervino Teabing con una sonrisa de oreja a oreja-. Cuantos más penes tienes, más alto es tu rango. Los chicos no cambiarán nunca.

Langdon hizo una mueca.

-Sigamos. El símbolo femenino, como ya imaginarás, es exactamente el contrario. -Dibujó otro icono en la hoja de papel-. Se le conoce como «el cáliz»

\/” 47

“La A es el símbolo arquetípico masculino, la «hoja» mientras que la V es su «opuesto igual», el arquetipo de lo femenino, el «cáliz».” 48

“La primera vez que Langdon vio la película se quedó boquiabierto al comprobar que el cuadro que decora el hogar submarino de Ariel no es otro que Magdalena Penitente, la famosa pintura de Georges de la Tour del siglo XVII, un homenaje a la denostada María Magdalena, muy adecuado, por otra parte, teniendo en cuenta que la película resultaba ser un collage de noventa minutos con descaradas referencias simbólicas a la santidad perdida de Isis, de Eva, de Piscis, la diosa pez y, reiteradamente, de María Magdalena.” 49

“Una amiga mía de siete años, llamada Sarah, me señaló una curiosa anomalía en los primeros minutos de la película de Walt Disney La Sirenita. La pintura que la pequeña muchacha-pez Ariel había salvado de un galeón naufragado y que conservaba entre sus tesoros, era la Magdalena penitente del pintor francés del siglo XVII, Georges de la Tour.” 50

“El nombre de la sirenita, Ariel, poseía estrechos vínculos con la divinidad femenina, y en el Libro de Isaías es sinónimo de «la ciudad santa sitiada».” 51

“Ariel es otro nombre de Jerusalén, que el libro de Isaías emplea como sinónimo de la «ciudad humillada».” 52

“No sé si tu abuelo te lo mencionó alguna vez cuando jugabas con él al Tarot, Sophie, pero la baraja es un «catecismo visual» que explica la historia de la Doncella Perdida y de su opresión por parte de la malvada Iglesia.” 53

“Así tiene que ser. Usando un juego metafórico, los seguidores del Grial ocultaban su mensaje de la todopoderosa mirada de la Iglesia.” 54

“Las picas eran las espadas –el filo. Lo masculino.
Los corazones eran las copas –el cáliz. Lo femenino.
Los tréboles eran las varas –el linaje real. La descendencia floreciente.
Los rombos eran los pentáculos –la Diosa. La divinidad femenina.” 55

“Fueron esos triunfos los que en las barajas originales ilustraban los dogmas efectivos y la historia de la iglesia clandestina del Grial. Ninguna de las autoridades en el tema parece conocer exactamente por qué los triunfos de la baraja del Tarot fueron tachados de subversivos. Ello se debe en parte a que copistas posteriores oscurecieron los significados originarios de los símbolos. Únicamente los pintores de las primeras barajas conocían con precisión lo que estaban ilustrando.” 56

“El palo de picas era originariamente una espada, la «hoja» masculina. Las losas de las tumbas de los caballeros templarios están marcadas de forma casi invariable con una espada. En el simbolismo originario de las cartas el palo de los corazones era una copa o cáliz. Simbolizaba también el Grial y la iglesia alternativa, uno de cuyos epítetos era el de iglesia del amor.” 57

“El palo de diamantes se llamó originariamente «pentágonos», nombre de la estrella de cinco puntas, símbolo oculto del varón.” 58

“Tal vez el palo más significativo fuese el de los tréboles, que en las versiones más antiguas del Tarot era una vara o báculo florecido, un cetro.” 59

“El palo de tréboles de nuestras barajas de cartas modernas es una clara referencia al linaje dinástico de los reyes de Israel y al mandato divino que les otorga el gobierno. Estilizados ahora en nuestras barajas modernas, los emblemas originales de los cuatro palos fueron símbolos claros e intencionados de la herejía del Grial.” 60

“Cuando era un joven estudiante de astronomía, Langdon se sorprendió al saber que el planeta Venus trazaba un pentáculo perfecto en la Eclíptica cada ocho años.” 61

“El símbolo estaba consagrado a Venus, por cuanto la órbita del planeta, que lleva el nombre de la diosa del amor, forma un pentágono perfecto con relación al Sol cada ocho años.” 62

“Sophie –prosiguió Langdon-, la tradición del Priorato de perpetuar el culto a la diosa se basa en la creencia de que, en los primeros tiempos del cristianismo, es decir, durante los albores de la Iglesia, sus representantes más poderosos «engañaron» al mundo, no le dijeron la verdad, y propagaron mentiras que devaluaron lo femenino y decantaron la balanza a favor de lo masculino.” 63

“La hostilidad hacia las mujeres se fundaba en la posición adoptada por los padres de la Iglesia, la cual se basaba en parte en la historia de Adán y Eva en el jardín del Edén (Génesis 2-3). Los escritos de los santos padres y muy particularmente los del siglo V, Agustín de Hipona (354-430) y Jerónimo (342-420), enjuiciaban a las mujeres como moral y espiritualmente inferiores a los varones.” 64

“La libertad y la igualdad, que el mensaje cristiano había traído a mujeres, esclavos y extranjeros, al cabo de apenas cien años de su comienzo, fueron cuestionadas por los varones que ocupaban el poder y se formularon nuevas orientaciones para el comportamiento ético y la práctica religiosa. La era de la asociación y compañerismo había tenido una vida fugaz y fue suplantada por el retorno al papel dominante del varón y la correlativa subordinación de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad en general.” 65

“-Ah, sí, claro. La espada representa todo lo masculino. Creo que se dibuja así, ¿no? –Con el dedo índice en la palma de la otra mano trazó una forma.

Espada símbolo masculino

-Sí –dijo Langdon. Marie había dibujado la forma «cerrada» de la espada. Langdon había visto el símbolo representado de las dos maneras.
-Y el triángulo inverso –prosiguió ella dibujándoselo en la palma de la mano-, es el cáliz que representa lo femenino.” 66

Símbolo femenino

“Pero si eso es la estrella de Dav...
Se detuvo en seco, mudo de asombro al darse cuenta.

Espada y cáliz

«La espada y el cáliz.»
«Fundidos en uno.»
La estrella de David... la unión perfecta entre hombre y mujer..., el sello de Salomón... que marca el sanctasantórum, dónde se creía que moraban las deidades masculinas y femeninas, Yahweh y Shekinah.” 67

“De manera consciente o inconsciente el «cáliz» de la V es una invocación a la diosa. Representa el principio femenino del Eros/asociación. Pero la V no puede estar sola. Una sociedad basada en el modelo

Símbolo femenino

seguramente se derrumbaría. Sigue necesitando, y lo necesitará siempre, del complemento del Logos/razón, que se manifiesta en la ley, el orden, la disciplina y el dominio de sí mismo, para así producir el equilibrio vivificante del

Símbolo68

“La tradición rabínica judía enseña que el Arca de la Alianza, que se conservaba en el Santo de los Santos del templo de Salomón, en el Monte Sión de Jerusalén, no sólo contenía las tablas en las que estaban escritos los Diez Mandamientos sino también «un hombre y una mujer íntimamente abrazados en la forma de un hexagrama».” 69

“Una investigación reciente sobre el aspecto femenino de Dios en la tradición hebrea revela que el Santo de los Santos, era la cámara nupcial, en la que se consumó la unión de Yahvé, el Santo e invisible, con su complemento la Shekinah.” 70

Queda así demostrada la profunda “investigación” realizada por Dan Brown que se ha limitado a leer cuatro libros absolutamente disparatados, a creerse su contenido y a tomar de cada uno de ellos lo que le interesó para sostener “su” teoría. Pero con ser esto muy divertido hay cosas que lo superan. Por ejemplo dice Brown:

“Y también se decía que las radiografías realizadas a la Mona Lisa revelaban que, originariamente, Leonardo la había pintado con un colgante de lapislázuli de la diosa Isis, detalle que más tarde decidió eliminar pintando otra cosa encima. Langdon nunca había visto ninguna prueba de la existencia de aquel colgante, ni imaginaba de qué manera podía servir para revelar la existencia del Santo Grial, pero los aficionados al Grial no se cansaban de comentar y debatir aquel dato en los foros y en los chats especializados en Internet.” 71

¿De dónde surge ese dato? Pues de que alguno ni sabe leer ni sabe qué es lo que lee:

El único “problemilla” es que se equivocan de cuadro porque no es en la Mona Lisa sino en la Virgen en el rosal, cuadro supuestamente conservado en el Louvre y, en realidad, inexistente. Además en el collar tampoco hay lapislázuli sino diversas piedras preciosas que transmiten el mensaje que da inicio a la trama... de la novela porque eso es El quinto Evangelio.

Si ni como obra literaria ni como escrito esotérico El código da Vinci presenta nada que pueda considerarse como original, ¿qué demonios hizo Dan Brown? Pues además de “forrarse”, sí hizo una contribución propia. Sembrarla de los errores más divertidos que se han visto en años, nueva prueba de la labor “investigadora” del autor. A continuación veremos sólo alguno de ellos.

El código Da Vinci como enciclopedia del disparate

“Como tributo a la magia de Venus, los griegos tomaron como medida su ciclo de cuatro años para organizar sus Olimpiadas.” 73

Pues queda muy divertido, pero las Olimpiadas no tienen nada que ver con Venus (que, por cierto, es una diosa romana y no griega) porque una olimpiada es el periodo de cuatro años que discurre entre dos Juegos Olímpicos que se celebraban en honor de Zeus.

“A los dieciocho años, en una ciudad portuaria, mientras intentaba robar una caja con jamones curados de un barco carguero, le pillaron dos miembros de la tripulación. [...] El joven le rompió el cuello a uno con la fuerza de sus manos, y sólo la llegada de la policía salvó al otro de un destino similar.
Dos meses después, con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra.” 74

Esto nos deja con la duda de si Dan Brown cree que en Andorra hay alguna “ciudad portuaria” o si imagina que Andorra es una colonia penitenciaria de Francia. Porque si no me van a explicar cómo un francés que comete un delito en Francia acaba cumpliendo condena en el Principado.

“Al borde de la inconsciencia, al amanecer se encontró en un claro donde unas vías de tren se adentraban en el bosque. Las siguió avanzando como en sueños. Vio un vagón de carga vacío y se montó en él en busca de refugio y descanso.” 75

No me extraña que estuviera “al borde de la inconsciencia”. Sin duda era fruto de la emoción de encontrar un tren en Andorra, sólo comparable a la de encontrar un puerto y por la misma razón, porque no hay ninguno.

“-No te preocupes. Yo me llamo Manuel Aringarosa. Soy misionero, de Madrid. [...]
-¿Dónde estoy? –preguntó él con una voz que le sonó hueca.
-En Oviedo. Al norte de España.” 76

No, si va a terminar teniendo razón la Iglesia acerca del laicismo de la sociedad española. Ya hasta tienen que enviar misioneros a Oviedo... ¡Menos mal que Dan Brown se supone que vivió